Un joven talento llamado Iván García Cortina

Cortina

Correr la Vuelta con 22 años no suele ser lo más habitual en un ciclismo que cada vez apuesta más por veteranos treintañeros que son, en el fondo, los grandes dominadores en la actualidad. Iván García Cortina, 22 años, equipo Bahréin, un asturiano de Gijón al que le gustaría estudiar periodismo, es de los nuevos, aunque, a pesar de su edad, ya comienza a tener cierta veteranía, mientras sueña con poder pelear un día por una de las grandes clásicas de primavera, el Tour de Flandes o la París-Roubaix.

Recuerda, sentado en la escalinata del autobús de su equipo, en la salida de Puerto Lumbreras (séptima etapa), lo mal que lo pasó hace un año cuando, con 21, debutó en la Vuelta. “En la primera semana de carrera iba muerto. No sabía si aguantaría toda la carrera, las piernas me dolían una barbaridad”. Fue como conquistar el arte de la supervivencia; si hoy me duelen las piernas, seguro que mañana me siento mejor. Que siguen doliendo, pues venga, otra dosis de pedales. Y así día a día hasta que empezó a sentir bien, casi casi a recuperarse, y cuando quedaban solo tres días para llegar a Madrid llegó su gran ocasión. Mientras los distinguidos de la general se reservaban para la etapa del Angliru, la que ganó Alberto Contador en su despedida profesional, él se coló en la escapada buena, la que llegó nada más ni nada menos que a su Gijón natal. Hasta hizo soñar con que podía conseguir la victoria cuando a ocho kilómetros de la meta le dio por atacar. Sin embargo, Iván llevaba muy malos compañeros de escapada y, entre estos, Thomas de Gendt, todo un especialista de fugas, no solo en la Vuelta si no en el Tour y en el Giro, carrera en la que acabó en tercera posición por allá el 2012.

Cortina corre en un conjunto de capital árabe, pero con estructura europea. De hecho, el italiano es la lengua en la que se comunican todos los integrantes del Bahréin, no solo los corredores, si no el cuerpo técnico y los auxiliares. Es el equipo de un Vincenzo Nibali que corre la Vuelta muy lejos de su mejor forma y de los hermanos Izagirre (Ion, el líder de la escuadra, y Gorka, el campeón de España). Unos hermanos que el año que viene cambiarán de aires para dejar el capital árabe y apostar por el de Kazajistán, al enrolarse en el Astana de Alexandre Vinokurov.

Sabe Iván que si el esprint no es muy numeroso él tiene siempre alguna opción de éxito. “Yo estoy aquí, lo primero, para ayudar a Izagirre, pero según las circunstancias puedo gozar de cierta libertad y hasta intentar colarme en un esprint”. Él todavía está en fase de aprendizaje. “Cuando hace un año te dicen que vas a correr la Vuelta te asustas y piensas que son tres semanas de competición. Pero tampoco creo que me habría asustado más si me llegan a apuntar al Tour”.

Le gustaría parecerse a Juan Antonio Flecha, el ciclista catalán, hoy comentarista en Eurosport, que hace unos años destacó, y hasta subió al podio, en las clásicas de los adoquines. “Pero hay que mejorar porque además como tengo punta de velocidad podría tener hasta opciones de pelear por la victoria”. Para ello mira a Tom Boonen... pero son palabras mayores. Por ahora, intentar disfrutar en la Vuelta, lo que no pudo conseguir el año pasado.  Cortina es, sin duda, uno de los jóvenes talentos del ciclismo del futuro.