‘Supermán’, en el nombre de Colombia

Superman Lopez

A los 23 años, en una temprana edad en la que el ciclismo español busca a chicos que puedan reencarnarse en Alberto Contador o Alejandro Valverde, ‘Supermán’ López, también llamado Miguel Ángel, ya ha demostrado en la Vuelta que corre con las piernas de Nairo Quintana para dejar bien claro que la llama colombiana sigue encendida en el ciclismo mundial. Si se buscan corredores de un mismo país, sin duda, en estos momentos, Colombia es una potencia mundial gracias a su indiscutible jefe de filas que sigue siendo, con el más absoluto de los respetos, Quintana, en este bendito ciclismo de la actualidad en la que los grandes campeones tienen rasgos humanos, que se traducen en días malos y que, afortunadamente, olvida las recuperaciones milagrosas de los tiempos en los que este deporte circulaba por un túnel oscuro que parecía no tener salida.

Colombia no es solo Quintana, también es ‘Supermán’, el último ídolo del país, que corre también moviendo los pedales de Rigo Urán, de quien no hay que olvidar que hace mes y medio llegó a París en la segunda plaza de la general; de Esteban Chaves, quien como Quintana no ha tenido en el 2017 el año de gracia y, sin duda, a Fernando Gaviria quien el año que viene tratará de demostrar en el Tour que es el mejor velocista, capaz de enfrentarse y sin arrugarse a Marcel Kittel, André Greipel, Michael Matthews, Mark Cavendish, Arnaud Démare, Nacer Bouhanni… y Peter Sagan.

‘Supermán’ ha sido el último en mostrarse con toda su gracia ante el público ciclista, en el seno de un equipo, el Astana, que corre la Vuelta dividido y con el enfado de Fabio Aru. ‘Supermán’ es el mismo que se ganó el apoyo y el cariño de Duitama cuando unos asaltantes trataron de robarle la bici mientras entrenaba. Él defendió a su querido vehículo de dos ruedas como si le fuera la vida, se llevó al menos un navajazo en la pierna, donde todavía guarda una cicatriz como testimonio, pero salvó, como si fuera ‘Supermán’, de ahí el apodo, la bici que poco a poco lo está convertiendo una nueva estrella de este deporte.

Aquí, en la Vuelta, ha ganado en Calar Alto y en Sierra Nevada, pero se recuerda, sobre todo, sus tremendos demarrajes en la cima granadina donde dejó primero sin opción de respuesta a Alberto Contador y más adelante a Adam Yates, al que prácticamente le arrancó la publicidad de su ‘maillot’ y al que le quitó hasta las ganas de pedalear. Hacía años que no se veía cosa igual en un corredor bendecido como escalador, mucho más fuerte que el mejor Quintana y también que Mikel Landa.

‘Supermán’ Lopez era hasta esta Vuelta un corredor sin suerte, el que se rompió la dentadura hace un año al irse al suelo cuando se estiraba el pelotón para afrontar la cuesta gallega del Mirador de Ézaro, el que se se fracturó la tibia a principios del 2017 y se pasó cuatro meses de baja para volverse a caer y retirarse en la Vuelta a Suiza.

Quizá los consejos de su protector en España, que no es otro que Vicente Belda, le sirvan para madurar como corredor y que su amistad más que ser comprometida –cualquier tiempo pasado no fue mejor– le sirva de ayuda con el convencimiento de que cada época es distinta. O al menos así debería ser, que el antaño fue muy malo. Y Belda lo sabe.