Si no se puede, no se sube

Barrera Vallter

La foto de Karlis Medrano, de ‘Bicisport’, es bastante ilustrativa de la situación que había a las 13.00 horas de este miércoles (21 de marzo, Volta 2018) en la carretera que conduce desde Camprodon a la estación de esquí de Vallter 2000. Aproximadamente a siete kilómetros de la cima una barrera impedía el paso de cualquier vehículo, incluso de las personas, ya se fuera a pie, en coche, furgoneta, camión, moto o bici. Costaba mantenerse en pie y cuando soplaba una ráfaga de viento era obligatorio refugirse en el vehículo que se movía por la fuerza del aire. Cuando no se puede, no se sube.

Desde esta mañana si se llamaba al teléfono de atención al cliente de Vallter 2000 un contestador explicaba que la estación permanecía cerrada durante todo el día debido a la adversa situación del tiempo. Estaba prohibido esquiar por el peligro que suponía el aire y porque además había el riesgo de aludes, las causas que motivaron la tarde del martes la suspensión de la principal ascensión de esta Volta 2018.

La Volta está situada estratégicamente en el calendario, en un mes de marzo donde buena parte de las estrellas ultiman su estado de forma pensando ya en las grandes citas de la temporada, primero el Giro, que comienza en mayo, y muchos ya con la mirada puesta en el Tour. Por esta razón, estos últimos años las grandes figuras han pasado por la Volta. Y muchas veces se ha acusado a la prueba de presentar un recorrido excesivamente suave. Pero, ¿vendrían tantos y tantos astros del pedal si el recorrido estuviera repleto de obstáculos en forma de montaña, llegadas en alto, largas contrarrelojes, etcétera, etcétera? Seguramente preferirían tomarse esta semana de descanso y buscar otras alternativas en el camino preparatorio para las grandes citas de la primavera y el verano.

Y cuando no se puede, no se sube, porque los corredores son humanos y porque muchas veces se les condena a realizar gestas imposibles de alcanzar, que no son, si no, un reclamo para entrar en ese túnel de las trampas del que tanto está costando salir.  Cuando no se puede, no se sube, porque, entristecidos por la supresión del principal aliciente de la tercera etapa de la Volta, la seguridad también debe reinar y no llevar a los corredores a un territorio de peligro, con ráfagas de viento que pueden tumbarlos por los suelos, entre otras cosas, porque las bicis, más ligeras que ellos, difícilmente superan los siete kilos de peso y no son, ni mucho menos, una referencia para mantener el equilibrio ante un viento prácticamente huracanado.

Otra cosa, es valorar si es acertado o no llevar a una carrera como la Volta, en el mes de marzo, con el riesgo de las nevadas, a superar alturas de los 2.000 metros en los Pirineos cuando lo mejor sería conducir la prueba hacia montañas a menor altura, que existen en Catalunya, con enorme dificultad para los corredores, donde salvo sorpresa monumental, nunca nieva en el inicio de la primavera. Pero, ¿qué ocurre? Lo de todos los años y lo que todavía no ha podido arreglar la colaboración de ASO, la empresa francesa propietaria del Tour y la Vuelta. Faltan, al igual que patrocinadores (y eso que cada vez entran más de la mano, precisamente, de la firma de París), ofertas para que la carrera llegue a una meta determinada, a un puerto en concreto. ¿Y quién lo paga? Vallter 2000, al igual que La Molina (meta de este jueves a donde, en principio, se llegará sin problemas), o Port Ainé, otra cima habitual de la Volta, se encuentran ubicados en los Pirineos y son propiedad del grupo FGC (Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya) que es la empresa que paga a la ronda catalana para que los ciclistas escalen a sus estaciones de esquí. Así, sobre todo a través de la televisión, hacen publicidad de las instalaciones para darse a conocer también entre los amantes de los deportes de invierno.

Por lo tanto, hasta que otros inversores no entren con candidaturas de montaña para ser metas de la Volta, el aire, la nieve, el frío y las dificultades propias de la alta montaña en el mes de marzo estarán vigentes en la ronda catalana. Y siempre habrá, como ahora ha ocurrido, el riesgo a que se anule una subida como ha pasado con Vallter 2.000.

Temas