Si quieren ver ciclistas vayan a Andorra

Adorra

No existe una lista ni tampoco hay un censo oficial para determinar cuántos ciclistas profesionales viven en Andorra. Pero si el lector, una vez terminada la Vuelta, quiere ver y tratar de identificar a corredores, de todas las nacionalidades, muchos de ellos de los que ven por la tele, nada mejor que buscar una silla de cámping y colocarse a un kilómetro de la frontera de la Seu por el lado andorrano. Si la idea se lleva a cabo sobre las 13 horas, que es cuando la mayoría de ellos regresa a sus casas tras un par de horas de entrenamiento, el éxito está asegurado.

Y los que han preferido, si el día es cálido, ascender montañas, la cima de Envalira también es ideal para descubrirlos, para verlos. Son el pelotón de Andorra, el país del mundo en el que residen un mayor número de ciclistas. Andorra no quiere presumir mucho de una moda que ha llevado al principado pirenaico a sustituir a Mónaco en cuanto a residencia de deportistas que, a parte de entrenar, tratan de pagar un menor número de impuestos en sus salarios. Antes, tras los pasos de Lance Armstrong, la mayoría de corredores anglosajones se instaló en Girona. Allí ya no queda prácticamente nadie. Han preferido recorrer unos 200 kilómetros más y trasladarse al pequeño país de los Pirineos.

Hay españoles, británicos, estadounidenses, australianos, colombianos, argentinos y hasta un representante de Nueva Zelanda como es el corredor George Bennett quien, de hecho y más que por asuntos financieros, ha preferido residir en Andorra porque allí le han facilitado con mayor rapidez y facilidad el visado para su mujer.

En unas semanas llegará Iván García Cortina que alega como otro motivo para trasladarse a los Pirineos el hecho de que los entrenamientos allí adquieren una mayor calidad debido a las figuras residentes. En los entrenamientos no cuenta la publicidad que se luce en los ‘maillots’. Salen y se unen los profesionales y como todos son muy buenos siempre circulan a una alta velocidad. Como los buenos se van a Andorra, los que se quedan aquí van perdiendo compañeros con los que mejorar a golpe de pedal.

En todos los equipos hay al menos un andorrano. Pronuncie un nombre (de los famosos españoles solo hay que quitar a Alejandro Valverde y a Mikel Landa) y seguramente estará en Andorra. Incluso alguno de los que ha dejado Mónaco alega que la vivienda es mucho más barata y hasta el precio de un café con leche que se paga su precio en oro en cualquier bar de Montecarlo. Por lo que cuesta el alquiler de un chalet en Andorra, en Mónaco solo se puede aspirar a un pequeño apartamento. Chris Froome, Peter Sagan o Nairo Quintana son algunos de los pocos que quedan en territorio monegasco.

Por eso, y al margen de otras cuestiones, Andorra presume de ser un “país ciclista” con sus carreteras perfectamente marcadas, sobre todo las que conducen a los puertos, para que los cicloturistas conozcan en todo momento la pendiente existente y los kilómetros que quedan para coronar la cima. Andorra está en el camino de la Vuelta y hasta el del Tour, como hace dos años. Y por eso, este fin de semana, muchos de los participantes en la ronda española jugarán al oficio ciclista sintiéndose en su propia casa.