¿Quién sería segundo de la Volta sin la penalización?

Screenshot_2017-03-25-13-16-30Alejandro Valverde se acerca, pasadas las 8 de la noche de este último viernes, al comedor del hotel Corona de Tortosa. En la cafetería lo esperan algunos aficionados para las tradicionales firmas y fotos de rigor. Un par de minutos antes aparece por el mismo lugar Marc Soler, cuarto de la general, que ya empieza a recoger los frutos del calor de los aficionados ciclistas. Su figura espigada, alto y delgado, no pasa desapercibido. Y a sus 23 años todavía no ha perdido la timidez que tenía hace casi tres cuando no se atrevía ni a saludar en el hotel de la selección española a Valverde, “porque era una figura” y él solo una promesa. De repente, casi de golpe, pero lejos de ser una sorpresa, Marc se ha convertido en el mejor gregario de Alejandro, como lo fue de Nairo Quintana, sano y pletórico de salud, en junio pasado cuando ganó la principal etapa de la Ruta del Sur.

Valverde tiene un trato especial con sus compañeros del Movistar. Y, sobre todo, sabe motivar a los más jóvenes. Por si fuera poco ya anda enamorado del estilo, de la forma de trabajar y sobre todo de la fortaleza y clase que esconde este chico de Vilanova i la Geltrú. Quintana, a diferencia de Alejandro, es más reservado, más ‘oficinista’ se podría decir, como contrapunto del ‘coleguismo’ que siempre imparte Valverde, quien como sus piernas se niega a envejecer para ser el eterno chico de Murcia, encantado con este deporte y sin que dé muestras casi a punto de cumplir 37 años de que el ciclismo comienza a pasarle factura.

¿Quién sería el segundo de la clasificación de la Volta si no hubiese prosperado la penalización al conjunto Movistar tras la contrarreloj del martes? Cogiendo la clasificación general y retrasando al segundo a la tercera plaza (Chris Froome) y al tercero a la cuarta (Alberto Contador) es fácil imaginarlo. Las dos figuras del Movistar, la eterna y la joven, ocuparían ahora las dos primeras plazas y Soler tendría muchas posibilidades de compartir el domingo podio junto a Valverde y Froome (con dificultades en la sexta etapa) o Contador, según como se defina la recta final de la Volta.

La maravillosa confirmación de Soler, las palabras de Valverde pronunciadas en la cima de Lo Port, donde declaró que Soler puede ganar lo que le dé la gana, incluidas vueltas de tres semanas (y allí aparecen Giro, Tour y Vuelta) han provocado una ola de admiración hacia el corredor catalán. En su equipo lo definen como un ciclista, todavía en formación y crecimiento, al que no le importa sacrificarse por sus compañeros, pero haciéndolo con la sabiduría de que este deporte le depara algo más que el papel de gregario. El Movistar tiene a Quintana como la gran estrella internacional y a Valverde como el ciclista omnipresente que de febrero a octubre, es decir durante toda la temporada, se resiste a terminar cualquier carrera por debajo del ‘top ten’. Pero el Movistar, según la filosofía propia y común del equipo durante las últimas tres décadas, primero con José Miguel Echávarri y los últimos diez años con Eusebio Unzué, siempre ha necesitado y ha cuidado además con tener en sus filas a la gran figura del ciclismo español (principalmente solo Contador se les ha escapado): de Ángel Arroyo a Pedro Delgado, de Perico a Miguel Induráin, de Induráin a Abraham Olano para llegar en el naipe de parejas con Alejandro Valverde como antesala de Nairo Quintana. Y es aquí donde emerge ahora la estrella de Soler.

En el Movistar, sin embargo, consideran que la fórmula de crecimiento de Soler es distinta a la de Nairo, quien a la edad de Marc ya acababa segundo en el Tour. La explosión de Soler debe esperar y este año no toca –aunque todavía podría haber alguna duda con la Vuelta– debutar todavía en las grandes. La gloria de Francia por ahora podría definirse en dejar su tarjeta de presentación en el Critérium del Dauphiné, tal como hizo hace dos temporadas en el Tour del Porvenir, que ganó, tal cual había hecho Quintana en el 2010 o Induráin en 1986.

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