Purito, jubilado, pero menos

 

Purito Rodríguez, en la Vuelta.

La 17ª etapa de la Vuelta ha tenido un visitante, más o menos inesperado, y que no era otro que Joaquim ‘Purito’ Rodríguez, líder del Katusha tantos y tantos años, el ciclista catalán que anunció en los Juegos que se retiraba tras la prueba en línea de Río, donde quedó en quinta posición y se ganó un diploma olímpico.

Purito comunicó en Andorra, durante la primera jornada de descanso del Tour, que el 2016 sería su último año como profesional. Se intuyó en julio que no disputaría la Vuelta, pero poco más trascendió de su calendario tras la cita olímpica de Brasil. Fue en Río donde informó que lo dejaba, que ya no se pondría nunca más un dorsal y que la bici solo pasaría a ser, a partir de ahora, un complemento lúdico en su vida. Incluso, tras su marcha cicloturista, celebrada a la semana siguiente de la carrera olímpica, se fue de vacaciones a la Costa Brava, con la familia, lejos del ruido ciclista.

Comenzaba de este modo un nuevo capítulo en la vida de Purito, establecido en Andorra y hasta dejándose llevar por la nueva pasión familiar por la pesca. Pero no va a ser así. Todavía queda Purito por un rato, quizá más por decisión de su equipo que suya, pero con la llegada del otoño, se le volverá a ver con un dorsal en la espalda, como jefe de filas del Katusha en las carreras italianas de final de temporada: Milán-Turín, Giro del Piamonte y Giro de Lombardía, la gran clásica que ha ganado en dos ocasiones. Además, el calendario del corredor catalán incluye un viaje a tierras árabes para disputar la calurosa prueba de Abu Dabi.

¿Qué ha pasado para este cambio de planes? Pues es muy fácil de adivinar, sobre todo por las palabras de Purito pronunciadas en Castelló, en la salida de la etapa de este miércoles. “El equipo quiere que vaya”. Y para dejar claro que sigue siendo un corredor profesional se ha presentado con un polo oficial del Katusha, con el que ha acudido también al estudio móvil de Televisión Española instalado en la meta para colaborar con Carlos de Andrés y Pedro Delgado en la retransmisión de la etapa.

Ha sido el Katusha el que le obliga a correr en Italia y Oriente Medio porque hasta el 31 de diciembre tiene contrato en vigor y, de lo contrario, podía haber tenido algún problema de tipo económico. Para la hinchada del ciclista (esta mañana en la salida ha tenido que atender tantas peticiones de aficionados como los protagonistas de la carrera) será una especie de bendición volver a verlo en acción cuando ya se daba por hecho su adiós profesional. Purito todavía no se ha jubilado.