A propósito de Valverde

Alejandro Valverde, en la etapa del Aubisque. Foto: EFE/ Javier Lizón

Alejandro Valverde mostró el sábado en las cuestas del Aubisque su lado más humano, la del corredor que, supuestamente invencible, cede terreno en el momento en el que unas piernas que se han mostrado firmes durante toda la temporada sucumben a su lado más frágil. No recuerdo nunca haber visto a Valverde perder, de repente, 16 posiciones en la general para despedirse de un podio en el que se había subido desde el kilómetro cero de la Vuelta. Nunca, hasta que se inició la subida al Aubisque, había estado por debajo de la segunda o la tercera posición.

Desde hace años hay una corriente de personas inmersas en el mundo del ciclismo que defienden que es posible disputar las tres grandes en una misma temporada. Correrlas no debe plantear excesivas complicaciones si se prescinde de buena parte del otro calendario. Pero disputarlas con el ánimo de pelear por el podio, ya no digamos ganarla, y hasta terminar en el ‘top ten’ de la carrera se presume como hazaña imposible, visto sobre todo lo que le ha sucedido a Valverde, el mejor de la clase para completar la hazaña, cuando parecía que el hito era posible. De hecho, según como se desarrollen los acontecimientos en esta tercera semana de competición, el ciclista murciano todavía tiene ciertas posibilidades de terminar entre los diez primeros, aunque el podio ya es un sueño totalmente imposible.

Correr Giro-Tour es muy complicado. Alberto Contador ha fallado en el Tour, en las dos ocasiones que se presentó a la salida tras adjudicarse la ronda italiana, aunque una de ellas, la del 2011, no le cuente en el palmarés. Ya se ha visto este año la situación con la que se acudió Vincenzo Nibali al Tour, donde tuvo que desentenderse totalmente de pelear por la general y afrontar la ‘grande boucle’ como un escenario de preparación para los Juegos, donde podría haber peleado por las medallas y la victoria de no caerse y romperse la clavícula en el descenso que llevaba a la meta de Cobacabana.

Parece más fácil el binomio Vuelta-Tour, de hecho, la victoria en ambas carreras es lo que está llevando a Chris Froome a afrontar la ruta española tras triunfar en la francesa. Contador ya consiguió la victoria en el Giro y en la Vuelta en el 2008, aunque sin disputar el Tour. El descanso entre ambas carreras, donde también Purito había peleado por la victoria, hace muy factible este doble objetivo.

Valverde ya ha asegurado que nunca más volverá a apuntarse al reto de las tres grandes. Habrá que ver como transcurren los días finales de la Vuelta, pero intentar este 0bjetivo ha sido, sin duda, para aplaudir.