A propósito de Colombia y Gran Bretaña

Colombia cortada

Sin duda, tal como ha vuelto a quedar patente en esta Vuelta que finaliza mañana en Madrid, Colombia y Gran Bretaña son dos de las grandes potencias actuales en el ciclismo. Gran Bretaña, salvo que lo remedie la penúltima etapa de la ronda española, se dispone a ganar este año las tres grandes rondas del calendario y con tres corredores diferentes, lo que resulta un hito en la historia de este deporte. Chris Froome se impuso en el Giro, Geraint Thomas en el Tour y Simon Yates se dispone a conquistar la Vuelta. En el 2008 el ciclismo español también triunfó en las tres carreras aunque en aquella ocasión lo hizo con dos y no tres ciclistas distintos: Alberto Contador (Giro y Vuelta) y Carlos Sastre (Tour).

El ciclismo español vive todavía bajo la influencia de Alejandro Valverde, el ciclista incombustible, el que siempre está entre las mejores plazas de cuantas generales disputa, aunque no las gane y el que, lógicamente, a veces, pocas, contadas, tiene días malos, tal como sucedió el viernes durante la ascensión a la Rabassa. Pero también mira más allá con dos jóvenes valores, Enric Mas, que ha sido, suceda lo que suceda en la penúltima etapa, la gran revelación de la Vuelta, y Marc Soler, ausente de la ronda española, pero quien dio el gran salto internacional este año al adjudicarse la París-Niza y con buenas impresiones en su papel de gregario durante el Tour.

Pero, tampoco, ni mucho menos, hay que olvidarse de Mikel Landa, mejor español del Tour, castigado en Francia por una caída, ausente por otra de la Vuelta y que se prepara sin hacer mucho ruido para el Mundial. Landa, por diferentes razones, no ha podido firmar este año la temporada que deseaba; sobre todo por culpa de los accidentes, pero volverá a ser el año que viene la principal referencia española en un Tour que también espera a Mas con los brazos abiertos.

Y si Gran Bretaña presenta a sus figuras ganando las principales carreras, si ya hace años, desde la gran irrupción de Brad Wiggins en el 2012, ha dejado de ser un país con ciclistas en un papel de reparto, de actores secundarios, una Inglaterra que durante muchos años, cuando se hablaba de ciclismo, solo servía para recordar la muerte de Tom Simpson en el Ventoux (1967), Colombia es, sin duda, el principal jardín ciclista, en el que crecen corredores como si fueran flores con solo regarlas. En esta Vuelta, por diferentes razones, Miguel Ángel López, a quienes todos conocen con el sobrenombre de ‘Superman’, Nairo Quintana y Rigo Urán, han sido protagonistas como lo fue la verdadera perla cultivada del ciclismo mundial, Egan Bernal, que si en algún momento se planteó correr la Vuelta, a pesar de su caída en San Sebastián, el plan cambió totalmente con su participación en el Tour. Su forma de subir las montañas en Francia, entre otras Alpe d’Huez y el Aubisque, sedujo al mundo entero, el que habría deseado un demarraje suyo de no haber estado amarrado al servicio del Imperio Británico, léase Thomas y Froome.

Y, aunque se trataba de una carrera secundaria llamada Vuelta a Burgos, la forma en que Iván Sosa venció en la prueba, con unos demarrajes fuera de serie, también han colocado a este joven ciclista, fichado por el Trek, entre las nuevas flores colombianas que se disponen a ser la admiración del jardín ciclista mundial. Es una Colombia que tiene además, siempre con el permiso de Peter Sagan, al gran esprínter que mira hacia el futuro, que ya llevó el jersey amarillo en el último Tour, y que se llama Fernando Gaviria.

Hasta el año pasado cuando se hablaba de Colombia se citaba casi en exclusiva el nombre de Quintana, sin duda, el corredor de este país más laureado internacionalmente; el único que ha ganado el Giro y el que también posee una Vuelta al igual que el gran mito sudamericano, nada menos que Lucho Herrera. Es también el que ha subido tres veces a un podio de los Campos Elíseos que también conocen leyendas como Fabio Parra o el contemporáneo Urán, quien a su vez también ha pisado el del Giro, como Esteban Chaves, apartado de la competición por culpa de la llamada ‘enfermedad del beso’, también ha hecho en Italia y en Madrid.

Sin embargo, preocupan las últimas actuaciones de Quintana, quien poco a poco ha ido perdiendo la chispa que tenía en la montaña, parece ya derrotado por el gigante del Tour y, además, realiza en carrera actuaciones discutibles desde el punto de vista táctico. Si hace unos años era la gran tarjeta de presentación de Colombia al mundo entero, hablando siempre de ciclismo, ahora ya tiene a otros compatriotas que le superan o que están dispuestos a hacerlo. La gran duda, y siempre con un enorme respeto hacia Quintana por todo lo que ha dado al ciclismo, es saber si el tiempo del corredor colombiano ya ha pasado y si conseguirá recuperar el genio que hasta hace unos años, al menos hasta la primera parte del Giro del 2017, tenía cuando se disponía a luchar por la victoria en una gran carrera.