A propósito de Alejandro Valverde

Movistar crono

Qué distinto era el Tour del año pasado a la cuarta etapa. Alejandro Valverde continuaba ingresado en la habitación de un hospital de Düsseldorf y su carrera deportiva estaba seriamente amenazada tras destrozarse la rodilla contra una valla en la etapa inaugural de la ronda francesa del 2017.

Nunca me cansaré de escribir de Valverde, entre otras cosas, porque ha sido el ciclista que más años ha estado en activo desde que este periodista se dedica al mundo del ciclismo. Unos pasan, otros llegan, pero siempre está Valverde y todavía sin fecha de caducidad. Y, sobre todo, con un enorme palmarés. Las copas ya casi no caben en su casa de Murcia.

¿Adónde llegará Valverde en este Tour? Vayamos por partes. Hace un año, aunque a él nunca le ha gustado el término de ‘tapado’, era sin duda el ciclista del Movistar sobre el que menos querían hablar sus directores, quienes situaban a Nairo Quintana como indiscutible jefe de filas de la escuadra. Pero todos, incluidos Valverde y sus compañeros, sabían que el corredor colombiano no había asumido como habría querido la recuperación tras disputar el Giro, que terminó en segunda posición detrás de Tom Dumoulin, y que, por lo tanto, llegaba cansado a la salida del Tour. El jefe, el ciclista del Movistar que iba a luchar por intentar la victoria y tratar de noquear a Chris Froome, era Valverde.

Quienes lo conocen saben que, aparte del sufrimiento por las heridas y la recuperación, a Valverde le dolió comprobar desde la televisión cómo se desarrollaba el pasado Tour. El ciclista más fuerte en la montaña, el que seguramente sí tenía consistencia para atacar seriamente a Froome, era Mikel Landa, pero el corredor alavés era miembro del Sky y por lo tanto debía disciplina y fidelidad al británico. Y así lo cumplió durante toda la carrera.

Valverde veía al resto de rivales; ninguno atacaba, todos se lo pensaban dos veces antes de molestar a Froome y, por si fuera poco, el Sky colocaba un ritmo de carrera que todavía complicaba más el demarraje de los adversarios. Él sabe que, de no caerse, no habría estado muy lejos de Froome y que, seguramente, con movimientos estratégicos de Quintana, Valverde habría tenido la mejor actuación en la ronda francesa.

Este año ha querido, al menos públicamente, quitarse de en medio y dejar la jefatura del Movistar en manos de Landa y Quintana. “Hemos venido aquí a ganar el Tour con Nairo o con Mikel“, repite. Y, supuestamente, ambos están mejor preparados para asumir el reto de intentar la victoria en París. Pero, ¿qué puede hacer? ¿qué hará Valverde? ¿hasta dónde puede llegar?

Como el año pasado, de no haberse producido la caída, y como la mayoría de las veces, el límite de Valverde en el Tour todavía está por llegar. Ganarlo es muy complicado, aunque no será este periodista quien utilice el término imposible, porque con Valverde no hay nada imposible, aunque una vez sí pareció que una caída podía convertirse en el primer obstáculo insalvable para el ciclista murciano. Aquí está. Y siempre, siempre, hay que estar pendiente de él. ¿Qué pasará si supera el domingo la etapa del ‘pavés’ por delante de sus dos principales compañeros del Movistar? Al tiempo.

Temas