Ni se te ocurra mover la valla

Seguridad

Hubo un tiempo no muy lejano en el que con una credencial te podías mover con más o menos libertad a través del territorio acotado del Tour. Incluso, cuando te perdías, que no era lo más extraño, ni difícil, sobre todo para los que nos cuesta orientarnos hasta con navegador, podías mover una valla y penetrar en la zona restringida sin que te llamasen la atención. Hoy, ni se te ocurra, que te juegas el tipo, así de rotundo. Es el tiempo con el que hemos de convivir y más en un país como Francia que desgraciadamente, y a consecuencia de la locura de unos pocos, vive en permanente estado de alerta máxima.

También hubo una época en que el Tour, si tenía personal de seguridad, ni se los veía. No registraban ni el bolso, ni la mochila, ni el estuche del ordenador, tampoco era obligatorio pasar por filtros para acceder a la zona de equipos de la salida, al ‘village’ (el parque privado de los patrocinadores de la carrera) situado junto al podio del control de firmas, a la zona de meta y a la sala de prensa. Los gendarmes solo se situaban en los caminos o carreteras que cruzaban por la que pasaba el Tour, más como controladores de tráfico, que como autoridad de la ley. Hoy, donde había un gendarme, hay dos o tres, con chalecos antibala y armados hasta los dientes. Y los caminos que comunicaban con la ruta del Tour se marcaban con una simple cinta de plástico, indicativo suficientemente claro que permitía adivinar al automovilista que por allí no se podía pasar. Ahora, donde había una cinta de plástico hay un bloque de hormigón para impedir el acceso a algún alocado camión.

En el paso del Tour por Bélgica hubo tanquetas del ejército vigilando la zona de aparcamiento de los autocares de los equipos y en plena ascensión al Peyresourde sobresalió la imagen de dos camiones militares con cañones de largo alcance, aunque seguramente estaban más de turistas que de efectivos de seguridad.

El 14 de julio, la fiesta nacional francesa, el día que menos duermen los franceses y hay más bullicio en todas las ciudades con fuegos artificiales y conciertos en la calle, Foix, allí donde llegaron destacados Mikel Landa, Alberto Contador, Nairo Quintana junto al vencedor del día, el francés Warren Barguil, era una ciudad blindada. Y la verdad que no era para menos recordando que solo un año antes hubo una sangría humana en las calles de Niza, cuyas víctimas se homenajearon en toda Francia.

Y hasta en los hoteles donde pernoctan los equipos, aunque de forma más discreta, suele haber vigilancia policial. El Tour ha tenido que aumentar el presupuesto destinado a seguridad y hasta para conducir los vehículos acreditados recomiendan hacerlo con la credencial colgada en el pecho y sin que nadie ajeno a la carrera se monte en el coche, lo que de hecho siempre había estado prohibido. El Tour sigue siendo el Tour, la magia, la fantasía, la leyenda siguen sin decaer… pero que no se te ocurra mover una valla de sitio.

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