‘Muerte contrarreloj’ o el suspense de un Tour imaginario

Zepeda II hierba

Tal vez, en la víspera de la contrarreloj por equipos del Tour 2018, sea apropiado hablar de un libro que este verano, coincidiendo precisamente con el inicio de la ronda francesa, ha publicado la editorial Destino. De la mano del escritor y periodista mexicano Jorge Zepeda Patterson, quien ganó en el 2014 el Premio Planeta con su novela ‘Milena o el fémur más bello del mundo’, el Tour, en la imaginación más fascinante, se llena de suspense, de intriga policial y hasta con la posibilidad de que se cometa un crimen mientras, simplemente, los corredores pelean por la victoria de etapa o el triunfo en la clasificación general.

Permitidme, porque no va a ser en este blog donde se descubra el suspense de la trama –para ello es necesario leer ‘Muerte contrarreloj’– que explique un poco como nació esta novela de la que en parte, quien escribe este texto, ha sido copartícipe, al menos, en la recreación de los escenarios.

Jorge Zepeda se presentó el año pasado en la Volta. Viajó desde México a Barcelona con la intención de comenzar a recoger datos para la elaboración de una novela policíaca ambientada en el mundo del ciclismo y más concretamente en el Tour de Francia. Quiso situarse y conocer las interioridades de las carreras ciclistas acreditándose como periodista en una prueba como la ronda catalana, sin tanto bullicio como la francesa.

Y fue allí, en las carreteras de la Cerdanya y posteriormente en las tarraconenses, donde comenzó a tomar cuerpo en la imaginación y luego en el ordenador del escritor la misión de un ciclista llamado Marc Moreau, pieza clave en una investigación policial en un Tour alterado por un atropello, un violento asalto, una sospechosa intoxicación y un supuesto alterado. En la Volta, Zepeda preguntó a los mecánicos y se instruyó en la forma de gestionar un equipo, yendo de copiloto con José Luis Arrieta, director del Movistar. Habló con corredores, con periodistas…

Luego, con la guía del libro de ruta del Tour 2016, cogió el coche y se fue hacia los Pirineos y los Alpes para colocarse ya en la ruta mágica de la carrera, por los puertos de ayer, hoy y siempre. Y para acabar de redondear todo el argumento estuvo durante una semana siguiendo el Tour para observar de cerca la evolución de la prueba. Vio a Chris Froome sufrir en las rampas de Peyragudes y a Alberto Contador y Mikel Landa fugados camino de Foix.

Vio muchas cosas y descifró los poderes del Tour; en el suyo, el de ficción, aparecen personajes que son capaces de hacer cualquier cosa con tal de triunfar sobre una bicicleta. ¿Dónde habré visto yo algo parecido? Imposible.

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