Los ‘triciclos’ llegan al ciclismo

Motos triciclo

Hace muchos, muchos años, Jon Barandica era el fotógrafo de EL PERIÓDICO. Seguía las principales carreras del mundo. Tuvo el honor de hacer en moto, junto a Desiderio Mondelo de la agencia Efe, todos los Tours exitosos de Miguel Induráin. Una vez, en las etapas asturianas de la Vuelta, un chaval se le ofreció para llevarlo en moto. El chico, la verdad, no estaba muy interesado en esto del ciclismo porque a él lo que verdaderamente le gustaba era el motociclismo, los grandes premios. Al chaval le gustaba sacarse la ‘carbonilla’. Por eso, insistía todo el rato en adelantar al pelotón, gozar de unos cuantos kilómetros de carretera cerrada para dar gas y poder agachar la cabeza en el manillar de su motocicleta. “Puedo”, le decía a Barandica. Y durante unos pocos kilómetros, hasta que aparecía la moto de la Guardia Civil que indicaba que la carretera aún estaba abierta al tráfico, apretaba a fondo mientras su copiloto rezaba un poco. Por si acaso.

Las motos siempre han formado parte del paisaje ciclista. Sería imposible coordinar una prueba, como la Volta, como la etapa de este jueves que llega a la estación invernal de La Molina, sin la participación de las motos. Coordinan el trabajo entre pelotones, muestran los tiempos a los corredores cuando hay una fuga, entregan bidones, llevan a los árbitros y hasta en carreras como el Tour, a los médicos, para asistencia rápida en caso de caída grave.

También son motoristas de los cuerpos policiales quienes se responsabilizan de coordinar y cortar las carreteras: los Mossos d’Esquadra, en la Volta; la Gendarmería o Guardia Republicana en el Tour; la Guardia Civil, en la Vuelta y los Carabineros en el Giro. Una cincuentena de motos policiales acompañan cada día a los ciclistas. Y la verdad es que no hay muchas más en el Tour de las que pueda haber esta semana en la Volta.

La seguridad siempre ha estado en el orden de día porque las motos, como las bicis, van a dos ruedas y el equilibrio es parte esencial para evitar el fatal contacto con el suelo. Tampoco hay que olvidar que este pelotón motociclista aumenta con la presencia de las motos de la televisión, sin cuya participación sería imposible realizar la retransmisión en directo.

El Tour ha decidido este año, aludiendo a cuestiones de seguridad, que todas las motocicletas que trabajan para la organización sean vehículos de tres ruedas. Entienden que con estos vehículos se evitarán las caídas y tanto los pilotos como los copilotos que asisten al pelotón podrán trabajar en mejores condiciones. En la Volta ya se han visto varias motos o ‘triciclos’ de estas características, ya que al formar parte del elenco de carreras bajo administración del Tour se experimenta el funcionamiento en carreteras catalanas. Para ello, el Tour ha firmado un contrato de exclusividad con una de las marcas japonesas punteras en la fabricación de motocicletas.

Se trata de motos más anchas que las tradicionales pero, efectivamente, al disponer de un tercer punto de apoyo se gana en equilibrio Al ser más anchas, según los pilotos consultados, hay que acostumbrarse a adelantar al pelotón y mantener la distancia se seguridad con los corredores, sobre todo en carreteras estrechas. Sería esta la contrariedad porque, también según los mismos pilotos, en los descensos este tipo de motocicletas dan mayor confianza, sobre todo en las curvas a alta velocidad.

Las veremos en el Tour y también en el resto de carreras de la ronda francesa que llegarán a partir de ahora: París-Roubaix, Flecha Valona, Lieja-Bastoña-Lieja, Critérium del Dauphiné y la Vuelta, al margen, por supuesto de la ronda francesa. Sin embargo, siempre quedará la duda de si la nueva imagen motociclista no forma más bien parte de una nueva campaña de publicidad.

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