Los ciclistas tienen un ángel protector

De Santos

Cuando a las 8 de la mañana (sábado, 24 de marzo, sexta etapa de la Volta 2018) se abren las ventanas y entra la luz en los hoteles de Vielha, la tenue luz descubre un día que invita a todo menos a montar en bici. Nieva en la capital del Val d’Aran y un pequeño manto blanco cubre las calles y los tejados de la ciudad. Ya es el instante escogido para que los teléfonos móviles comiencen su actividad. Y allí entra en escena José Luis de Santos (un soriano afincado en Segovia y que fue gregario de Pedro Delgado en el Banesto) llevando la voz principal en representación de los ciclistas. Si él cree que el trazado no es seguro para los corredores, si hay una curva mal señalizada, un túnel con poca iluminación, una rotonda mal indicada, un descenso con gravilla suelta, debe ser el primero en indicarlo tanto a la organización como al jurado técnico de las carreras; en el caso que nos ocupa, la Volta.

De Santos es el presidente de la Asociación de Ciclistas Profesionales (ACP), el sindicato de los corredores y está presente en todas las carreras profesionales que se celebran en España. La ACP forma parte de la CPA (Ciclistas Profesionales Asociados), que es la marca internacional del movimiento sindical de los corredores y que está presidida por Gianni Bugno, dos veces campeón del mundo y uno de los grandes rivales de Miguel Induráin en el Giro y en el Tour.

Y es precisamente, a esa hora de la mañana, cuando De Santos, Rubèn Perís (presidente de la Volta), Guy Dobbelaere, presidente del Jurado Internacional (los jueces que cuidan del reglamento), José Luis Arrieta (director del Movistar y escogido en la ronda catalana como portavoz de los equipos) y los responsables de los Mossos d’Esquadra, ya constituyen el denominado Comité de Tiempo Extremo o gabinete de crisis de la Volta. Ellos son los que deben decidir, como ha sido el caso este sábado, si hay que recortar o anular totalmente una etapa por riesgo a la integridad física de los corredores. “Y claro está, nevando como estaba en los puertos iniciales de la etapa era imposible celebrarla íntegramente”, explica De Santos, poco después de decidirse que los primeros kilómetros se harían en coche y que la etapa quedaría recortada en 117 kilómetros, desde La Pobla de Segur hasta Torrefarrera, por carreteras leridanas.

Ellos fueron también los que decidieron el martes pasado, en Valls, prescindir de la ascensión A Vallter 2.000 debido a las rachas de viento que podían tumbar a los corredores y que también obligaron a cerrar la estación para los esquiadores. “La función del presidente del sindicato de corredores es velar por la seguridad de los ciclistas. Por eso, estamos presentes en todas las carreras que se disputan en España”, explica De Santos, que también fue durante cuatro años seleccionador español de ciclismo. A sus órdenes consiguieron sendas medallas de bronce Purito Rodríguez, en Mendrisio, y Alejandro Valverde, en Valkemburgo. Antes, fue director deportivo en el desaparecido equipo Grupo Nicolás Mateo y mucho, mucho antes, ciclista del Banesto, su único equipo profesional, entre los años 1991 y 1995. Ahora, con 50 años, recuerda como siempre era el último en llegar al desayuno o a la reunión previa a las carreras. “Las broncas siempre me las llevaba yo, a mi compañero habitual de habitación nada le decían”. ¿Y quién era su compañero habitual de habitación? Pues, nada más ni nada menos, que Pedro Delgado.