La Volta, el contraste de Brasil y la mirada de Jorge Zepeda

Screenshot_2017-03-23-14-38-03Quién nunca haya ido a una prueba ciclista, quién nunca se haya movido por el entramado de una carrera, descubrirá ante sí un mundo de contrastes. De hecho, al margen de la magnitud y el impacto mediático, no hay grandes diferencias técnicas entre la Volta y el Tour. Aquí hay un corredor menos por equipo, lo que también reduce el número de auxiliares, muchos menos espectadores en las cunetas, apenas invitados en los equipos, pero el funcionamiento de una etapa, la manera de estructurarla, es la misma. Las caras que se ven en el pelotón de la ronda catalana, quizá menos morenos y con cara de frío –sobre todo este jueves en Llívia, con la presencia de la nieve–, serán las que pelearán por la victoria, por puestos de honor en la clasificación general y hasta para tratar de sorprender con una de esas fugas que cada vez parece más difícil que lleguen con éxito a la meta en la Grande Boucle.

Quizá, también, en el Tour habrá algún equipo francés más de la cuenta y alguna escuadra que ni en el mejor de sus sueños aspiraría a poder participar en la ronda francesa. Es el caso del conjunto de Brasil que de la mano de su estrella, el catalán Jordi Simón, ha tenido el tremendo honor de participar en una carrera World Tour, como si un equipo de fútbol de categorías inferiores tuviera un día la ocasión de disputar una gran eliminatoria de la Champions. Quizá, también, la escuadra brasileña podía haber hecho algún esfuerzo, pese a sus tremendas dificultades económicas, para mejorar su imagen en Catalunya, siguiendo el ejemplo del Manzana Postobón colombiano, que ha alquilado por lo menos una caravana para llevar a sus corredores a las salidas y devolverlos al hotel tras cruzar la línea de meta. Que los corredores deban ir en el interior de los dos coches auxiliares –solo tres de los siete compañeros que partieron para ayudar a Simón siguen en carrera– es como una vuelta al pasado, al ciclismo de los años 80. No se trata de mostrar un poderío descomunal, ni la riqueza del Sky con su parque automovilístico, pero este jueves en Llívia uno de los integrantes del conjunto brasileño hasta llevaba un chubasquero con publicidad de una escuadra ya desaparecida para protegerse del frío.

Y todos estos contrastes, desde la posibilidad de desayunar o cenar junto a corredores como Alberto Contador o Samuel Sánchez, en su hotel de Calella, recibir y vivir en directo la victoria de Alejandro Valverde en La Molina o poder viajar de copiloto junto al director del Movistar, José Luis Arrieta, camino de Igualada son las vivencias que el escritor y periodista mexicano Jorge Zepeda Patterson está recogiendo en la Volta donde el autor de ‘Milena o el fémur más bello del mundo’, obra con la que ganó en el 2014 el Premio Planeta, prepara el argumento de una nueva novela amparada en el mundo del ciclismo. La Volta es la primera escala que le llevará a conocer esta primavera los puertos míticos de los Pirineos y los Alpes, argumento para la trama de su libro que ampliará en julio para conocer en vivo y en directo el Tour, la gran estación ciclista, el éxtasis del ciclismo.

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