La libertad de Flecha

Juan Antonio Flecha se sienta en el exterior de su furgoneta.

El hornillo de su furgoneta todavía está caliente. Ha cocinado un arroz, unos pocos hidratos de carbono para recuperar fuerzas después de una salida en bici, examinar uno de los puertos de la Vuelta, sentirse libre en la carrera, lejos, muy lejos, casi siempre, de las estrellas de los hoteles. “La habitación puede estar sensacional, sin que le falte detalle, pero abres la ventana y enfrente igual te encuentras un andamio. Yo prefiero la naturaleza… la libertad”. Quien habla no es otro que Juan Antonio Flecha, el ciclista que un día se enamoró de los adoquines de Flandes y de Roubaix y que, cuando decidió retirarse de ciclismo, cambio primero la bici por una tabla de surf, antes de regresar a su mundo de las dos ruedas como comentarista de la cadena televisiva Eurosport. Dos años ya lleva con Giro, Tour y Vuelta a sus espaldas.

Pero en esta Vuelta Flecha tomó una decisión personal. Se hartó de los hoteles, de tener que cambiar cada día de cama, cargar la maleta, abrirla y cerrarla. “Duermo en mi cama y me muevo en mi furgoneta. Vivo, así, intensamente, el ambiente de la meta. Cuando llego por la noche, busco un hueco y ya están montando la llegada del día siguiente. Conoces a la gente, ves como trabajan”. Y duerme en la naturaleza, en el interior de su furgoneta, una experiencia que quiere repetir en el próximo Tour. Y cuando la Vuelta recorrió los territorios del norte, las playas del Atlántico y el Cantábrico, Galicia, Asturias, Cantabria, Flecha buscó las olas, en los días finales del mes de agosto, cuando todavía había luz para refrescarse en el agua a las 9 de la noche. “Había unas playas increíbles, y con olas. Había que aprovecharlas”.

Aún no han dado las ocho de la mañana, Flecha ya está sobre la bici, los días en los que debe inspeccionar para su cadena televisiva el puerto decisivo de la etapa. Y no buscará, luego, tras el esfuerzo, tampoco la sala de baño de la habitación de un hotel. Abrirá la parte trasera de su furgoneta, instalará la tienda de campaña, colocará su ducha a presión… y listo, en la intimidad, para colocarse frente a la cámara en el programa previo a la retransmisión en directo de la etapa. “Aquí, por la noche, te cambia la perspectiva y es otra manera diferente de vivir la Vuelta”… una Vuelta, en libertad, la libertad de Flecha.