La historia de un beso a Pedro Delgado

Oliver

Fue un beso entre la admiración, el cariño y la felicidad. Y se produjo ante los ojos de cientos personas que se reunían enfrente del podio y los que todavía seguían por televisión los actos protocolarios del Tour de 1988. Busca Juan Martínez Oliver (Almería, 1962) en las entrañas de su móvil la foto que guarda como si fuera una reliquia. Porque puede pasar toda una vida para un ciclista profesional, pero solo una vez, y solo una, hay la posibilidad de ganar una etapa de la ronda francesa. Los recuerdos perduran toda una vida y la fecha del 23 de julio de 1988 se reproduce infinidad de veces en la cabeza de este excorredor, exdirector deportivo y ahora colaborador asiduo en el servicio de relaciones públicas de la Vuelta 2018.

Martínez Oliver ganó contra todo pronóstico la última contrarreloj de la ronda francesa de 1988, la del Tour de Perico, y cuando Delgado subió al podio a recoger su último jersey amarillo, antes del que recibiría al día siguiente en los Campos Elíseos, se llevó el beso en la mejilla de quien por aquel entonces era ciclista del Kelme, un corredor que también destaco en los velódromos y, por supuesto, en otras contrarrelojes.

Beso perico

“En aquella época -recuerda Martínez Oliver en la salida de la cuarta etapa de la Vuelta- la televisión francesa solo tomaba imágenes de los últimos ciclistas que partían en la contrarreloj quienes, supuestamente, eran los favoritos al triunfo del día. Yo salí de los primeros y di la gran sorpresa. Pero nadie me grabó al llegar. Ya, al año siguiente y en los posteriores, se tomaron siempre al menos 8 o 10 segundos de cada ciclista por si volvía a sonar la campana”. Pero, erre que erre, el realizador de la época de la televisión francesa quería tener a Martínez Oliver cruzando la meta encima de la bici. “La bicicleta estaba conmigo pero como habían pasado varias horas desde mi llegada, el coche del Kelme ya se había llevado mis zapatillas de competición. Así que tuve que ponerme encima de la bici con unas playeras. El cámara de la televisión francesa trató de que no se me viera el calzado… por si acaso”.

Martínez Oliver fue profesional entre los años 1984 y 1995 y corrió, entre otros equipos, en el Dormilón, Kelme, Castellblanch y Banesto, donde coincidió precisamente con Delgado y también con Miguel Induráin. Luego fue seleccionador español de pista y director deportivo de los equipos Jazztel-Costa de Almería y Andalucía. “Desde hace seis años colaboro todos los años con la Vuelta. Llevó un coche de invitados a los que acompaño y les muestro la carrera por dentro”. También organiza en Almería una marcha cicloturista que lleva su nombre y que este año se disputa el domingo 23 de septiembre, justo el siguiente de acabar la Vuelta, con la presencia de Induráin y Abraham Olano. Casi nada.