Joan Llaneras regresa al club ciclista

Llaneras

Hace ya unos cuantos años Joan Llaneras vivió en Montagut, un pequeño pueblo cercano a Olot, en la volcánica Girona. Le iba mejor que estar en su Mallorca natal por los traslados, muchas veces a Francia, que debía realizar para competir en la mayoría de velódromos europeos. En mayo cumple ya 50 años y atrás han quedado, jamás en el olvido, sus éxitos deportivos que lo convirtieron en el mejor ciclista español de pista de todos los tiempos.

En su casa de Montagut colgaban en un cuadro sus cuatro medallas olímpicas (dos de oro y dos de plata). Las reliquias viajaron con él a Porreres, en la zona más llana de Mallorca, cuando decidió poner fin a su carrera, por allá principios del 2009. Nació la leyenda mientras él comenzaba a poner en marcha lo que debía ser la escuela de tecnificación española de pista, en un escenario como era el Palma Arena, que de hecho se construyó para el ciclismo y no para otros menesteres más oscuros. Un buen día se decidió recortar el presupuesto estatal para el ciclismo de pista lo que ha convertido a la selección española en un bloque solo pendiente de las gestas de Albert Torres y Sebastián Mora, quien precisamente disputa la Volta en el equipo profesional, el Caja Rural, que ha vuelto a dar a Llaneras la bienvenida al club ciclista.

De hecho, Llaneras no regresaba a la Volta desde los tiempos que la disputó con el conjunto del ONCE, antes de fichar por el US Postal donde prácticamente en 1998 puso fin a su periplo como corredor de carretera. “Ahora soy una especie de cuidador y coordinador en la preparación de los 19 ciclistas del Caja Rural, un bloque muy joven pero cargado de ilusión. Cada corredor acostumbra a tener a su propio entrenador, pero también es necesario que la preparación se coordine con el ‘staff’ técnico y el cuadro médico. Y allí estoy yo para supervisar los entrenamientos y la preparación de los ciclistas”.

Ahora tampoco es necesario estar en el día a día sobre el terreno pues todos los corredores pueden volcar en internet o sino enviar los datos a Llaneras, que los comprueba desde Mallorca, aunque ha querido estar en la Volta y, de hecho, en la Vuelta, ya en agosto, retornará de nuevo al contacto con las carreras. “Aquí ayudo a los directores deportivos. Por ejemplo, en esta quinta etapa de la Volta, primero voy al avituallamiento con los masajistas y luego grabaré con el móvil el último kilómetro de la etapa para que lo pueda ver Nelson Soto“. Soto es el corredor colombiano y hombre especialistas en las llegadas masivas del Caja Rural.

Y ahora preguntarán ¿cómo puede ver un corredor que está compitiendo las imágenes del último kilómetro? Pues bien sencillo. Llaneras envía el vídeo vía WhatsApp al móvil de los directores que van en carrera, el mecánico, que no conduce y va en la parte trasera del coche, lo descarga en una tableta y en un momento de calma el ciclista se acerca al coche, baja el mecánico la ventanilla trasera y se le muestran las imágenes a Soto para que se haga una idea de lo que le espera en la parte decisiva de la etapa.

Este domingo Llaneras regresará de nuevo a Mallorca pues sigue estando al frente de la coordinación de la pista del Palma Arena. Su hijo Pau, que acaba de cumplir los 20 años, está decidido a seguir los pasos de su padre. “A él prefiero no entrenarlo”, dice Joan, aunque no esconde el orgullo de que el hijo ya sea uno de los prometedores corredores enrolados en la cantera precisamente del Caja Rural.

 

 

Temas