Jesús Hernández… pasión Contador

Jesus Hernandez

La retirada de Jesús Hernández, tan o igual de cercana que la de Alberto Contador, no será tan sonada como la de su jefe de filas, “mi amigo”, como él prefiere decir. Ni sabe, ni recuerda, la de veces que han dormido juntos. “Porque nosotros no somos compañeros de equipo, de los que hablan y analizan la carrera, lo que sucederá al día siguiente; nosotros somos dos amigos que nos contamos nuestras penas, cuando las tenemos, las alegrías y que nos animamos mutuamente. ¿Y puedo descubrir un secreto? Me anima mucho más Alberto que yo a él”.

Habla un Jesús Hernández que un día conoció a Contador y los dos vieron en el otro lo que necesitaban cada uno como corredor. Alberto quería que un amigo se convirtiera en su mejor gregario y Jesús precisaba de un jefe de filas, que no fuera simplemente el ciclista que llevase los galones, si no un colega al que no solo ayudaría porque así lo estipulaba el contrato del equipo.

Duerme, como cada noche desde que ha empezado la Vuelta, al lado de Contador, esta vez en un hotel en Laguardia, Rioja Alavesa, a una docena de kilómetros de Logroño, donde este martes finaliza la gran contrarreloj de la ronda española. Atiende Contador, en la sala principal de actos del establecimieto, a los periodistas desplazados a la carrera. Jesús espera paciente, en la cafetería, a que su amigo del alma acabe de hablar con los informadores de la Vuelta.

“Mi gran día como ciclista tiene que ver mucho con una etapa inolvidable de Alberto. Fue, sin duda, Fuente Dé, en la Vuelta del 2012. Preparamos la etapa minuciosamente para que él pudiera atacar desde lejos e intentase ganar la carrera, como así fue. Aquel día salieron muchas cosas que llevábamos dentro. Veníamos de la suspensión de Alberto, de meses muy duros de trabajo, de entrenamientos, casi siempre nosotros dos en solitario, pensando en su retorno. Yo he estado con él en el Tour y en el Giro, pero el triunfo de Fuente Dé fue especial”.

Jesús Hernández quería retirarse a finales de año pasado, tras una temporada complicada en el Tinkoff. “Pero Alberto me dijo que siguiera en activo. Yo era consciente de que había bajado mi rendimiento como corredor profesional, pero él quiso tenerme otra vez a su lado. ‘Si va a ser mi último año quiero que estés conmigo y nos retiramos juntos’. Aquí hemos vuelto a encontrar a un patrocinador que ha contado con nosotros, compañeros que como yo han trabajado para él. Ha sido un año para recordar”.

Si Contador se retira el domingo, Hernández todavía puede disputar las clásicas italianas de otoño. “Hasta el 31 de diciembre soy ciclista profesional del Trek”. Él es de Parla. Tiene 35 años y cuando Contador decidió irse a vivir a Suiza, él también cogió las maletas y se marchó con él. Este año Alberto regresó a Pinto pero Jesús se instaló en Sant Julià de Loira, en Andorra. “Ahora me convertiré en director deportivo del equipo continental de Contador. Allí también voy a aprender con los chavales, pero es un proyecto que me entusiasma”. Le quedan, por lo tanto, seis etapas de la Vuelta y quizá algún Giro de Lombardía, pero pocas carreras más. Luego se integra en el nuevo plan del corredor pinteño, un equipo que sirva de trampolín para los futuros valores de este deporte.