Enric Mas ya mira hacia el Tour

Enric Mas

Aprende Enric Mas de los mayores. Ha llegado al ciclismo como abanderado de una nueva generación, la que trata al máximo de administrar fuerzas antes y recuperarlas después de la carrera. Él, como los más veteranos, aprovecha la paz que les otorga el autobús de su equipo. Allí tienen todas las comodidades, como si fuera una pequeña casa rodante. Y allí, también, es donde los corredores escuchan cada día la táctica a seguir, que no siempre es la deseada y luego hay que improvisar sobre la marcha, por parte del director, como por ejemplo este sábado en Valls, salida de la sexta etapa de la Volta, junto al polideportivo que lleva el nombre del siempre añorado Xavi Tondo.

Mas ha cumplido ya 24 años y quiere conocer el Tour. Es más, haciendo un juego con su apellido, este mes de julio ya sabra lo que es y el significado que tiene la ronda francesa, la que, sorprendentemente, todavía esconde el conjunto Astana a Miguel Ángel ‘Superman’ López, el líder de la Vuelta, que volverá a hacer el Giro en sacrificio de la ‘Grande Boucle’.

Guste o no, el Tour es el Tour, lo máximo en ciclismo. Ya puede ser, como sucede a veces, la ronda por etapas donde la táctica, en ocasiones, se mezcla con cierto tedio, se bloquea la cabeza, se impone un ritmo de vértigo y allí no se mueve nadie, a no ser que lo permita, por ejemplo, el conjunto Sky. Mas debe conocer esta prueba, debe familiarizarse con esta carrera y saber si sirve, que seguramente será así, tras su segunda posición en la clasificación general de la Vuelta 2018.

Mas llega al control de firmas de Valls un poco antes que Alejandro Valverde. Los líderes aprovechan más que los gregarios el sagrado mandamiento del descanso. Sonríe y poco a poco va explicando cuál será su calendario hasta el Tour. “Primero correré la Vuelta al País Vasco, luego iré a las clásicas de primavera y después ya empezará la recta final hacia el Tour”. Debe definir su equipo, el Deceuninck, la denominación principal que tiene este año el Quik Step de toda la vida, si afronta el Critérium del Dauphiné o la Vuelta a Suiza antes del Tour, tras el descanso de mayo, cuando podrá seguir tranquilamente las etapas del Giro concentrado en Sierra Nevada o desde su apartamento de Andorra la Vella.

Él, pese a su juventud, es uno de los grandes escaladores del pelotón mundial, con un brillante porvenir en las grandes rondas por etapas porque tal como demostró en la Vuelta sabe comportarse y afrontar las contrarrelojes de forma brillante, algo esencial si se quiere asumir el reto de la clasificación general en una carrera como el Tour. “Mi idea es afrontar la próxima ronda francesa con el objetivo de un Top 15″. Está muy bien. No conviene hablar ahora de retos mayores. Todo llegará. Seguro. Lo que sí tiene claro este joven mallorquín de Artà, aclamado por Alberto Contador como su gran sucesor, es que en el 2019 deberá sacrificar la Vuelta. A su edad participar en las rondas francesas y española sería un tremendo error.

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