En el nombre de los Pedrero

Pedrero

Aunque parezca lo contrario no suele ser tan habitual que el amor hacia la bici que el padre, antiguo profesional, transmite al hijo se transforme en el nacimiento de un nuevo integrante del pelotón. Es tan difícil y tan sacrificado el oficio de ciclista que difícilmente, al menos en España, el hijo sigue los pasos del padre. Estos últimos años habría que buscar con cuentagotas a herederos de antiguos profesionales montados sobre la bici, con un dorsal y participando en la Vuelta. En esta excepción se encuentra Antonio Pedrero, el ciclista catalán, crecido en Terrassa, integrante del Movistar, el mismo que marcó hasta el límite de lo extraordinario a Vincenzo Nibali en la ascensión al Mortirolo durante el Giro, y que participa en la ronda española como ayudante de Alejandro Valverde y Nairo Quintana.

Su padre, José Pedrero, fue profesional entre los años 1988 y 1992. Corrió en el Caja Rural, luego en el Teka y finalizó su periplo en el conjunto del Puertas Mavisa. Siempre fue un buen gregario, de los que saben sacrificarse. Retirado, se dedicó a la fisioterapia. Su hija Ana siguió sus pasos y llegó a colaborar con el Força Lleida, en la Liga LEB Oro de baloncesto. “Yo no empuje a Antonio para que se hiciera profesional, de hecho no me gustaba. Ahora se mezclan los sentimientos, entre el sufrimiento y la alegría cuando le salen bien las cosas. Pero, mi mujer, Encarna, no puede ver ni una etapa por la tele. Lo pasa demasiado mal”, explica José Pedrero, en Ibi, salida de la tercera etapa de la Vuelta.

Tiene previsto seguir a su hijo durante la primera semana de la carrera, hasta que la Vuelta entre en Catalunya. La recompensa se traduce en unos instantes con el hijo en la puerta del autocar del Movistar, un beso para desearle suerte y alguna fugaz visita al hotel. Pero, poco más, porque Antonio está en una carretera convertida en ‘oficina’ y decidido a ser un hombre clave del Movistar cuando la ronda española entre en su terreno; es decir, en la montaña.

El compromiso con Richard Carapaz y Mikel Landa durante el Giro situó a Antonio Pedrero en el escaparate ciclista mundial para convertirlo en un gregario de referencia y hasta quizás, a partir de ahora, en un corredor que pueda tomar más responsabilidades en algunas carreras con su equipo. Antonio se casó con Carolina y se fue a vivir a Pamplona, tierra de ciclistas, porque ella es investigadora y está haciendo un doctorado sobre células cancerígenas en la Universidad de Navarra.

Antonio comenzó a salir en bici junto a su padre. “Pero ya cuando era infantil iba más rápido que yo”. Este año ha hecho Giro y Vuelta y para la próxima temporada ya apunta también a un puesto entre los ocho del Movistar que serán escogidos para el Tour. Y, sino, al tiempo.