¡El Rey ha muerto, Viva el Rey! (perdón la Vuelta)

Landa

Fue precisamente en Francia donde se empezó a utilizar como expresión ritual el grito de “¡el Rey ha muerto, Viva el Rey!”, cuando el monarca fallecía y se anunciaba el nombre del sucesor. Los nobles franceses, desde el siglo XV, querían evitar una crisis de Estado mientras se oficiaban los actos fúnebres por el finado hasta que se realizaba la solemne proclamación del nuevo soberano. El Rey, ciclísticamente hablando, es el Tour, el del 2018, termina su vida de tres semanas este domingo, con el atardecer parisino, en los Campos Elíseos. Y, claro está, ya hay que mirar hacia un futuro que se denomina Vuelta a España y que comienza en menos de un mes en la ciudad de Málaga (del 25 de agosto al 16 de septiembre).

Hasta 1995 la ronda española se disputaba en primavera. Comenzaba a finales de abril y finalizaba a mediados de mayo. Los ciclistas apenas tenían tiempo de saludar a la familia puesto que llegaban a sus casas un lunes y el jueves, como muy tarde, ya tenían que partir hacia el Giro. Llegaban a la ronda italiana con las piernas destrozadas y sin tiempo de recuperarse, con lo que se hacía muy difícil la compaginación entre ambas pruebas.

Los inicios estivales, y casi otoñales, de la Vuelta fueron muy complicados. Navegaba la ronda española como un pulpo en un garaje, totalmente desubicada. Muchos ciclistas acudían a la carrera con la sensación de tener que aprobar en septiembre el examen que habían suspendido en julio y con el estrés de ganarse un contrato en España tras un viaje desastroso en el julio francés.

La Vuelta enfermó. Los patrocinadores se olvidaron y, encima, la crisis llegó en pleno terremoto del dopaje. Un desastre con todas las de la ley. Había que hacer algo y de forma urgente, puesto que, de lo contrario, la prueba española se moría. La resurección ha llegado por varios canales. El oxígeno que le ha dado el Tour, al adquirirla e incluirla entre sus carreras, ha sido un impulso determinante, pero sobre todo al mentalizarse las principales figuras mundiales de que correr la Vuelta, ahora en agosto, con el tiempo suficiente para recuperarse pero sin perder la finura del Tour, no era un castigo si no un reto.

Los ganadores del Tour, algo impensable hasta que Carlos Sastre se apuntó a la ronda española tras ganar en París en el 2008 (Óscar Pereiro también disputó la Vuelta en el 2006, pero todavía no había sido proclamado oficialmente como ganador del Tour tras la descalificación de Floyd Landis), miraban hacia otro lado. Y luego llegó Chris Froome, quien se mentalizó, casi se obsesionó, con que era posible vencer en un mismo año en París y Madrid. El año pasado, polémica con su control antidopaje aparte, lo consiguió.

El reto Tour-Vuelta es posible, hazaña que desde hace varias temporadas, y el 2018 no ha sido la excepción, se niega en la ronda francesa para cualquier ciclista que haya llegado a la prueba tras conseguir el triunfo en el Giro. Froome ha querido pero no ha podido.

Por eso, y haciendo gala del grito francés de que el Rey ha muerto, ¡Viva el Rey! (leáse la Vuelta), la ronda española va a contar este año, de nuevo, con un exquisito cartel de figuras, con la duda, pero a la vez posibilidad, de que Geraint Thomas encabece la lista de un Sky que quiere ganar las tres grandes en un mismo año. El conjunto británico también ha reservado al corredor catalán David de la Cruz.

El Movistar acude con su trío de figuras (Mikel Landa, Alejandro Valverde y Nairo Quintana). El Education First vendrá con su líder, Rigoberto Urán, quien abandonó el Tour en los Alpes tras caerse en los adoquines. Vincenzo Nibali se ha operado de urgencia porque quiere estar recuperado de la caída y estar presente en la salida de Málaga. El Mitchelton australiano acude con Simon Yates, brillante al inicio del Giro, ‘maglia rosa’, pero luego fulminando por Froome en La Finestre. Richie Porte, caído en el Tour, al igual que el año pasado y con dos temporadas sin disputar completamente una carrera de tres semanas, acelera para correr la Vuelta. Fabio Aru liderará al conjunto árabe de los Emiratos. El Quick Step acude con Enric Mas, el corredor mallorquín que va para figura mundial. Peter Sagan, si no se le complican las heridas por su accidente en el descenso de Val Louron, tiene previsto disputar la primera semana de la carrera. El Groupama francés vendrá con su gran estrella, Thibaut Pinot, baja en el Tour debido a una neumonía que pilló en el Giro, mientras que el conjunto Cofidis reservó para España a su figura de los esprints, Nacer Bouhanni, para que se imponga en alguna de las llegadas masivas previstas para los primeros días.

Así que a partir del lunes solo hará falta llenarse con algo de paciencia para estrenar a finales de agosto la nueva monarquía ciclista bajo el escudo de la Vuelta.

 

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