El ojo que todo lo ve

Meta Logrono

Hubo un tiempo no muy lejano en el que en carreras como la Vuelta, y por qué no el Tour, se hacía todo lo que lo que fuera posible para llegar a meta de la manera que fuese. Un famoso excorredor español, ya jubilado, contaba en una cena hace unos años como le advirtió a una estrella del ciclismo de su época que se quitase la jeringuilla que llevaba clavada en el culo, antes de que las cámaras del Giro tomasen el paso del puerto, no fuera caso que la rocambolesca imagen sorprendiera a los telespectadores que estaban viendo la carrera en directo.

Recuerdo una vez, haciendo una etapa de la desaparecida Setmana Catalana con un director deportivo, como nos superó un grupo de corredores que iba al rebufo de un vehículo auxiliar tratando de conectar con la cabeza de carrera. En ese pelotón de tramposos iba el esprínter que luego consiguió el triunfo. Y, encima, al final de la etapa, cuando se comentó la incidencia al jurado técnico, miraron hacia otro lado. Solo quedó el placer de escribirlo en la crónica del día. Con un teléfono y una cámara seguramete hoy ese velocista no tendría en su palmarés ese triunfo.

Ahora, gracias a las cámaras, o casi mejor dicho a los teléfonos móviles, cada vez resulta más difícil engañar, o engañarse a sí mismo. El último caso se produjo el pasado domingo cuando fueron cazados por el vídeo, seguramente por el teléfono de un acompañante que iba en otro coche de equipo, los ciclistas del AG2R Alexandre Geniez y Nico Dens agarrados al vehículo de la escuadra francesa subiendo Sierra Nevada sin dar una sola pedalada.

Su equipo los ha expulsado de la carrera aunque han permitido que el director siguiera cuando era tan o más culpable que sus ciclistas por permitir que se sujetasen al coche. De no haber existido este vídeo, ni habría transcendido la infracción, ni el AG2R habría excluido a los dos corredores.

Gracias a los telefónos móviles se ha visto como un guardia civil al que se le fue la mano empujaba a un espectador, que a su vez tumbaba una moto, tras el paso de Alberto Contador. En el Tour, no hace muchos años, fue apartado de la carrera José Joaquín Rojas por bajar el Tourmalet aprovechando el abrigo del coche que conducía Chente García Acosta. En este caso, corredor y director quedaron fuera del Tour.

Las imágenes televisivas, ahora que hay más helicópteros, más motos, más cámaras fijas en puntos concretos de las etapas al margen de la llegada, también han permitido y ayudado a los jueces a evitar trampas en competición. Hace dos años Vincenzo Nibali fue eliminado de la Vuelta por conectar aferrado al coche del Astana tras cortarse en una caída. La imagen pasó de forma fugaz durante la retrasmisión en directo pero luego se recuperó a través de las redes sociales y el ciclista italiano tuvo que decir prematuramente adiós a la ronda española.

Ahora un ciclista sabe que en cualquier momento puede ser cazado por un teléfono inteligente o la cámara del helicóptero y estas imágenes dan la vuelta al mundo a través de estas redes sociales que, a veces discutidas, marcan nuestras vidas… y la del ciclismo. Es el ojo que todo lo ve.