El juguete de los ciclistas

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Ves los entrenamientos. Puedes comprobar por dónde han ido y hasta el rendimiento que han tenido. Hay auténticos ‘fans’ de lo que podríamos denominar como uno de los principales planetas deportivos que giran con tanta fuerza como la propia Tierra. Es el mundo ‘Strava’ el que apasiona a viejos astros de este deporte como Laurent Jalabert, Johan Museeuw, Alberto Contador y hasta enamorados de la bici que triunfaron como grandes campeones en otras variantes deportivas, como es el caso de Alain Prost, un gran cicloturista y que en alguna ocasión se ha dejado ver por el Tour y otras carreras francesas.

“Hay 32 millones de personas que utilizan la aplicación de Strava y en España lo usan 1.4 millones, principalmente cicloturistas y corredores a pie. Hay el rango de profesionales, el que identifica en la red a aquellos usuarios que son deportistas de élite. En el pelotón de la Vuelta al menos el 55 por ciento de los participantes la utilizan y al menos 45 de ellos, cuando llegan al hotel, la vuelcan para que todo el mundo vea cómo les ha ido y cómo han rendido en la etapa”, explica Greg Vermersch, responsable de Strava en España y Francia y quien se ha dejado ver este viernes por la salida de la Vuelta en Lleida.

Entre los ciclistas que muestran diariamente su actividad en la Vuelta están Thibaut Pinot, Steven Kruijkswijk, Thomas de Gendt o Alessandro de Marchi. “Otros corredores como Nibali y Valverde también trabajan con Strava. Nibali, por ejemplo, enseñó sus datos cuando ganó la Milán San Remo y Alejandro sube muchos de sus entrenamientos, aunque no lo hace cuando está compitiendo. Chris Froome también elude mostrar sus datos en competición. Pero Strava va mucho más alla del ciclismo; es el caso de Kilian Jornet con sus carreras o rutas por montaña”, añade Vermersch.

La aplicación Strava se hizo famosa en el mundo entero a raíz de los datos que, por descuido y sin saber las consecuencias que podían acarrear, subían los soldados estadounidenses desplazados a zonas de conflicto. El Ejército estadounidense les entregó la aplicación a fin de que pudieran dedicarse al ‘running’ principalmente para combatir la obesidad. Pero resultó que, gracias a la aplicación, se veía por dónde habían corrido y, claro está, eran datos de estrategia militar que podía conocer el enemigo y hasta ser un posible blanco mientras entrenaban. Ahora siguen trotando pero los datos se quedan en privado.

“Algunos deportistas no quieren mostrar, por ejemplo, su función cardiaca para no dar demasiados datos a los rivales”. La red traza unas líneas naranjas por las que se adivina el lugar de paso, por ejemplo, de los ciclistas. Si han subido un puerto en concreto se descubre la velocidad a la que lo han hecho y muchos cicloturistas pueden tratar de imitarlos para comprobar hasta dónde llegan. También, desde hace un tiempo, se ha puesto de moda trazar dibujos, como por ejemplo de animales, al recorrer una ciudad en bici. Y hay auténticos artistas que hacen del arte que comparten la delicia de muchos usuarios. Es el juguete de los ciclistas.