El jefe de la Vuelta

Guillen

Siempre debe haber un jefe y el de la Vuelta se llama Javier Guillén. Si alguien se acerca por la carrera y trata de identificarlo con un traje especial, con alguna especie de galones en las hombreras, difícilmente dará con él. En cuanto a vestuario la organización de la prueba se ha socializado y todos visten igual con unos polos grises y unas líneas en rojo en la zona del pecho; y da igual el cargo que se realice, sea conducir un coche, estar con los invitados, trabajar en el servicio de prensa, recibir a los patrocinadores o estar al frente de la carrera.

Guillén siempre llega, eso sí, con un coche rojo, con una credencial blanca y el dorsal uno de la carrera, con el que desgraciadamente y en cuanto a la competición luce Vincenzo Nibali, aunque no brille en absoluto ya que piensa más en el Mundial que en la última meta de Madrid. Es el mismo vehículo que utiliza Christian Prudhomme para dirigir el Tour, el padre de la Vuelta, la empresa que comenzó a gestionar la carrera hace 10 años y que compró en el 2013. Los niños no se sabe ciertamente si vienen de París pero los de la Vuelta están en la capital francesa, quienes a su vez delegan en Guillén para que esté al frente de la Vuelta y dirija a las 2.500 personas que todos los días, durante 25, se mueven a lo largo y ancho de la península ibérica, desde el sur malagueño hasta Andorra, donde el sábado se decide la clasificación general.

Tiene 46 años y es un abogado madrileño que hace una década tomó las riendas de la carrera para buscar desesperadamente por toda la geografía española cuestas imposibles, cuanto más difíciles mejor, que se han convertido en el santo y seña de la carrera y que, poco a poco, imitan también en el Tour, en el Giro y hasta en el Mundial de ciclismo. Este año el circuito de Innsbruck, en el Tirol austriaco, el ganador del jersey arcoíris deberá dejar clavados a sus rivales en rampas que llegan hasta el 26% en la fase final y decisiva de la carrera.

“Las metas más complicadas que hemos encontrado han sido llegadas en Cantabria y Asturias, como Peña Cabarga, Los Machucos y, sobre todo, el Angliru, aunque en este caso ya tenemos la experiencia de muchas visitas. El reto más importante fue gestionar todo el desplazamiento de la caravana de la Vuelta y los corredores desde Holanda y Bélgica, de donde salimos en el 2009, hasta Tarragona”. Fue la Vuelta que ganó Alejandro Valverde. Y, ojo, porque en el 2020 la Vuelta se prepara para otra nueva experiencia en tierras holandesas con una salida en Utrecht.

Aunque Guillén ni ningún otro cargo de la prueba quiere dar cifras económicas, la Vuelta se mueve con un presupuesto cercano a los 14 millones de euros. “Nosotros, ni ninguna otra organización somos una ONG porque lo que buscamos precisamente es el rendimiento económico al evento deportivo”. La Vuelta genera beneficios, aunque tampoco lo reconozca la organización y goza de buena salud desde la entrada del Tour. “Yo creo que la Vuelta nunca habría muerto de no haber entrado el Tour, pero no cabe duda de que el apoyo francés ha sido como una plataforma y ha modernizado la carrera”. Entre las 2.500 personas que se mueven todos los días, una parte de ellas forma parte de la plantilla francesa de ASO, que colabora con su experiencia de gestionar también durante tres semanas los movimientos del Tour a través de Francia.

La conversación con el jefe de la Vuelta se produce junto a la rampa de lanzamiento, desde donde han partido los ciclistas participantes para afrontar este martes la contrarreloj de la Vuelta. A Guillén le interrumpen varias veces; preguntas sobre detalles del día, antes de que acuda a recibir a invitados y políticos en la zona acotada de la prueba, que se denomina ‘Punto de Encuentro’. Pero por su cabeza ya baila la próxima Vuelta a España, que partirá desde las salinas de Torrevieja y cuyo recorrido, aunque se le pregunte con insistencia, se niega a dar. “Ya está muy avanzado”, es lo único que dice. Nada más. Pero si se investiga un poco se puede detallar que ya está estipulado al 90 por ciento y que, a diferencia de este año, no pasará por Catalunya.