El día de los enamorados

Jumbo

Hay un error en los calendarios franceses. No estamos a 16 de julio, por cierto, el día en que Miguel Induráin cumple 55 años. Tampoco es la festividad del Carmen, sino la de San Valentín. Hoy es el 14 de febrero más caluroso desde que en 1903 se inventó el Tour de Francia. Hoy es el día de los enamorados para buena parte de los corredores que disputan la ronda francesa.

¿Qué hacen los ciclistas el día de reposo? Esta es una pregunta que se formulan muchos aficionados al ciclismo y seguramente alguno que mira este deporte con menos pasión o simplemente le mueve la curiosidad. Reposan, sí, pero tampoco es que se pasen el día tumbados en a cama. Y no siempre solos. Hoy es el día esperado por muchos de los participantes. Es el día en que también salen a pedalear pero más tranquilos -ellos tampoco es que sepan mucho de mover los pedales en plan ‘Verano Azul’- y seguidos por decenas de cicloturistas de la zona que cumplen un sueño inimaginable para apasionados a otros deportes que jamás en la vida podrían soñar con entrenar junto a Messi, Nadal, los Gasol o Márquez, por citar a algunas estrellas de otras disciplinas.

En cambio, en el Tour, solo hace falta desplazarse a Albi, donde reposa la carrera este martes, o el próximo lunes a Nîmes, coger la bici y aguardar pacientemente en la puerta de alguno de los hoteles de los equipos . Hacia las 11 de la mañana aparecen los ‘gladiadores’ con sus uniformes y sus bicicletas. Y sí que es posible pedalear a su lado, o mejor dicho a su estela, sin molestarlos demasiado y sabedores de que, aunque se trate de un entrenamiento y ellos vayan a un supuesto ritmo suave, hay que estar mínimamente preparado para poder seguirlos.

Es el día también para pasear junto a la Catedral de Albi y el famoso museo dedicado al gran artista local, Henri de Toulouse-Lautrec, y poder sentarse en una terraza con muchos de los profesionales que tras el entrenamiento se detienen para tomar un refresco o un café con leche. Y lo mismo sucederá el próximo lunes por los alrededores de Las Arenas de Nîmes.

La tarde de descanso para muchos ciclistas sirve para el encuentro con la familia, padres, parejas e hijos se pasean por muchos hoteles. Los corredores juegan con los niños, sonríen a los padres y, por qué esconderlo, que no es ni mucho menos un delito, buscar también unos instantes de intimidad. Como buenos colegas el compañero de habitación aprovechará para ir a tumbarse a otro lugar si pasa el día en solitario. El Tour se hace muy largo para los ciclistas y jornadas como las de Albi se agradecen infinitamente.

 

 

 

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