El abuelo de Van der Poel

Poulidor

El joven turista ruso degustaba unos mejillones al vapor acompañado de una cerveza y unas ‘frites’, plato típico como el que más de Bruselas. El restaurante había dedicado todos los asientos a personajes famosos del país y, por supuesto, no faltaba el nombre de Eddy Merckx. Para otro comensal habría sido un honor mucho más exquisito que los mejillones sentarse en el rincón dedicado al ‘Caníbal’. El joven ruso no sabía quién era Merckx y, ni siquiera, tras informarle de que se trataba de un gran campeón del Tour de Francia, tuvo el detalle de conectarse con su móvil a la wikipedia y conocer cuatro datos sobre tan magnífica leyenda deportiva.

Si no conocía a Merckx ni mucho menos habría sabido de quien hoy es el abuelo de Van der Poel pero que siempre será el eterno ‘Pou-Pou’ para los aficionados al ciclismo. Raymond Poulidor cuyo apellido siempre se ha asociado a cualquier deportista que, luchando contra viento y marea -él sobre todo con Merckx y también con Anquetil- se tiene que conformar con la segunda plaza, la del eterno segundón. Jamás, entre los Tours que Poulidor disputó entre 1961 y 1978, se vistió un solo día de amarillo. Por eso, y ya van casi tres décadas, sigue sorprendiendo verlo todos los días con un jersey tintado con el color que jamás pudo disfrutar siendo ciclista profesional.

Poulidor fue el ciclista más querido de Francia, por encima de Anquetil con quien coincidió en sus inicios e Hinault, al final de su carrera. Y a sus 83 años sigue la ronda francesa como reclamo publicitario de LCL, el banco que patrocina el jersey amarillo. ¿Qué hace? Pues sobre todo fotografiarse con los nietos de los abuelos que lo aclamaron en los 60 y los 70. Los chavales no conocen sus gestas, pero los mayores les dicen que fue una leyenda como Merckx, el que acabó tres veces el Tour en segunda posición y otras cinco en tercera y hasta ganó una Vuelta por allá 1964. En el pelotón sudó junto a Bobet, Bahamontes, Gimondi, Ocaña y tantas y tantas figuras con las que coincidió.

Enemigo irreconciliable con Anquetil, quien no le perdonaba que ganando lo quisieran mucho menos en su país. “Hasta en esto te voy a ganar, me voy a morir primero”, le dijo Anquetil a Poulidor, ya amigos, cuando fue a visitarlo al hospital pocos días antes de fallecer. Los periodistas le siguen pidiendo su opinión sobre favoritos, tácticas y, sobre todo, qué habría hecho él en una situación concreta de la carrera. Y él habla, como lo hace ahora de su nieto, nada menos que Mathieu van der Poel, la gran atracción del inicio de temporada, un joven rebelde de 24 años que debutará en el Tour el año que viene con el alma de Holanda que ya lo impulsa para enamorarse todavía mas del Tour y sabiendo que con su perfecto francés también se ganará el cariño de Francia por ser nieto de Poulidor.

La hija de Poulidor se casó con Adrie van der Poel, un gran esprínter de los 80. Mathieu ha sabido combinar los genes de su padre con los de su abuelo para convertirse en el mejor especialista de ciclocrós del mundo, un perfecto ciclista de bicicleta de montaña y un sorprendente corredor de ruta. La victoria que consiguió este año en la Amstel Gold Race, donde le sacó los colores a Julian Alaphilippe, fue impresionante, de lo mejor que se ha visto en el 2019.

Y ello lo sabe Poulidor quien no se perderá el viaje por el Tour mientras la edad se lo permita. Y mientras reciba calurosos abrazos de bienvenida como el que le dio el viernes Bernard Thévenet, el primero que se atrevió a ganarle un Tour a Merckx, lo que nunca consiguió ‘Pou-Pou’.

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