¿Dónde está la clase media?

Barcelona

La Volta a Catalunya finaliza este domingo con una completa exhibición del ciclismo colombiano. Son, sin duda, el gran atractivo actual en cualquier carrera profesional. Y cuando hablo de cualquiera me refiero a todas, incluyendo el Tour. Pero, a la vez, está edición de la ronda catalana deja en el aire una pregunta que llena de preocupación. ¿Dónde está la clase media en el ciclismo español? ¿Dónde están los tradicionales cazadores de triunfos que durante tantos y tantos años animaban las etapas más allá de la pelea por la general?

El ciclismo español sigue viviendo de un Alejandro Valverde que se ha hecho eterno. Pero algún día, fijado ya a finales del 2021, deberá colgar la bici. Tiene también a un serio candidato en la lucha este año por las posiciones de honor en el Tour y el Giro como es Mikel Landa (ausente de la Volta) y crece de la mano, sobre todo, de Enric Mas, quien con su segunda posición en la Vuelta del año pasado ya ha demostrado que está preparado para el reto de destacar y mucho en la ‘Grande Boucle’. Pero, ¿y la clase media?

Posiblemente los mejores cazadores de etapa se encuentran ahora en el entorno del conjunto Astana. Los hermanos Ion y Gorka Izagirre, que no han participado tampoco en la ronda catalana, son el mejor exponente. Ambos tienen victorias de etapa en Tour o Giro y en la misma escuadra kazaja se encuentran el veterano Luisle Sánchez, Ómar Fraile (‘culpable’ el año pasado del único triunfo español de etapa en el Tour, en el aeródromo de Mende) y Pello Bilbao, quien sí ha estado en la Volta pero aún en fase de rodaje.

Tampoco hay que olvidarse del corredor catalán del Sky David de la Cruz, quien incomprensiblemente no ha sido incluido en el bloque titular del equipo británico, sobre todo porque está demostrando en la Semana Internacional Coppi y Bartali, que se disputa en Italia, que se encuentra en un buen estado de forma. De la Cruz cuenta con triunfos de etapa en la Vuelta, donde llegó a ser líder, París-Niza y Vuelta al País Vasco. Y lo mismo ocurre con Jesús Herrada, excampeón de España, y principal reclamo del Cofidis para intentar triunfos en jornadas de perfil complicado.

Sin embargo, el ciclismo español ha perdido la posición en este aspecto. Victorias de etapa, si se descuentan las de Valverde, se miden con cuentagoltas. Faltan corredores como Thomas de Gendt, capaz de aguantar él solito la presión del pelotón por detrás, o como el alemán Maximilan Schachmann también hábil en este menester, tal como demostró el viernes pasado en Sant Cugat del Vallès.

Marc Soler es un capítulo aparte. Impresionó al planeta ciclista hace un año cuando ganó la París-Niza y se le sigue aplaudiendo por su extraordinaria clase. Pero preocupa que no se estanque como un buen gregario, de los que se denominan como ‘de lujo’, y deje de crecer en el pelotón. Luego tampoco hay que olvidarse de Iván García Cortina que va adquiriendo personalidad en el pelotón como un magnífico aspirante a cazador de éxitos.

Sin embargo, pese a los nombres citados, faltan estos ciclistas que antes existían, capaces, muchas veces lejos de aspirar a las generales, a nutrir su palmarés con triunfos de etapa en cualquier prueba del calendario mundial. La Volta ha vuelto a ser un escaparate para evidenciar esta preocupación.

(este blog retornará en julio con la siempre magnífica compañía del Tour para tratar de comentar todo aquello que sucede en el corazón de la ronda francesa y contarlo desde su interior).

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