De Galicia a Innsbruck pasando por Italia

Cassani

No todos los días te puedes encontrar en un pueblo de Galicia con el seleccionador italiano de ciclismo, con Davide Cassani, 57 años, como ciclista profesional varias victorias de etapas, un par en el Giro, carreras de un día y mucho sacrificio en su época de corto en equipos que fueron la esencia transalpina a finales de los 80 y principios de los 90, escuadras históricas como Carrera, Gewiss, Ariostea, MG y Saeco.

Cassani ha venido a la Vuelta porque quiere ver en vivo y en directo como están sus chicos de cara al Mundial de ciclismo que se celebra el útimo domingo de este mes en Innsbruck, en el Tirol, en Austria y, sobre todo, comprobar el estado de ánimo de sus dos mejores tarjertas de presentación para esta carrera, Fabio Aru y, sobre todo, Vincenzo Nibali.

En su país, en Italia, a pesar de no haber conseguido el palmarés de contemporáneos suyos como Claudio Chiappucci o Gianni Bugno, es una celebridad, porque se ha dedicado a escribir libros sobre este deporte pero, sobre todo, porque durante 18 años fue el comentarista especializado en ciclismo de la RAI y su voz se hizo famosa en el Giro, en el Tour, en la Vuelta y en todas las grandes clásicas del calendario. Un comentario suyo, hecho sin malicia, de forma esporádica, de los que se dicen muchas veces para llenar horas y horas de pedaleo en directo, le costó un Tour a Michael Rasmussen.

Nos encontramos en pleno Tour del 2007, Rasmussen es el gran referente en la montaña, el jersey amarillo incuestionable, al que solo le tose un joven madrileño llamado Alberto Contador. Salta la noticia. El ciclista danés se ha saltado en invierno y primavera varios controles antidopaje por sorpresa, al no haber podido ser localizado. Es solo un aviso por parte de las autoridades de la materia. Su equipo, el Rabobank, defiende que estaba en México, puesto que de allí es su mujer. En plena retransmisión, Cassani advierte que no es posible que estuviera en México en las fechas requeridas porque él, personalmente, lo vio y lo saludó en los montes del Trentino.

El revuelo que se organiza es tremendo, tanto, que Rasmussen comienza a correr como un ser sospechoso de haberse dopado en su preparación para el Tour. Gana la última gran etapa de montaña, en el Aubisque, por delante de un Contador que ha vuelto a plantarle cara. Por la noche el ambiente en su equipo ya es irrespirable. El Rabobank, con el jersey amarillo en la espalda y con la clasificación casi resuelta a su favor, decide retirarlo. Rasmussen, temoroso de ser detenido por la gendarmería, huye del hotel de Pau, donde pernoctaba, a través de la cocina del establecimiento. Al día siguiente, Contador pasa a ser líder del Tour que luego gana en París.

Cassani hace una mueca cuando se le recuerda este episodio. Ya hace cinco años que dejó las retransmisiones televisivas para convertirse en el selección de la ‘azzurra’. Y es de los que conoce perfectamente el circuito preparado en Innsbruck para obsequiar al vencedor con el jersey arcoíris que ahora lleva Peter Sagan. “Es el circuito más duro diseñado para un Mundial al menos en los últimos 20 años. Seguramente no había habido uno tan complicado desde Duitama 1995″. En Duitama ganó Abraham Olano por delante de Miguel Induráin, el gran favorito, y Marco Pantani. “Solo podrá llegar un hombre en solitario, como máximo un par. En la última vuelta incorporan una subida, a seis kilómetros de la meta, con un desnivel que alcanza el 25%. Solo un escalador o un ciclista muy experimentado podrá coronarse en Innsbruck”.

Y cuando cita favoritos habla de la selección francesa como la más potente gracias a ciclistas como Julian Alaphilippe, Romain Bardet y Thibaut Pinot. “Luego estamos nosotros, sobre todo con Nibali, que poco a poco se va encontrando en la Vuelta, después de haber estado casi tres semanas parado por culpa de la caída del Tour y… siempre, Valverde“. Por supuesto. Pero primero hay que acabar esta Vuelta que a partir de ahora ya se ha propuesto correr solo por los territorios del norte de la Península Ibérica.