De empujones, respeto y comportamiento

Contador poli

De empujones, respeto y comportamiento va la entrada del blog de este viernes. De un tiempo a esta parte en las principales carreras del calendario mundial se están produciendo situaciones extrañas que nunca antes se habían dado en las carreras ciclistas. Aficionados que llegan disfrazados, a veces en paños menores, y que completamente al margen de animar a los corredores se dedican a dejarse ver en la tele, como si de un concurso de disfraces se tratara. La moda de los ‘selfies’ también ha ocasionado algún problema y hasta alguna caída, concretamente en el Tour, donde las medidas de seguridad son extremas, al menos estos dos últimos años.

La Vuelta siempre había trascendido como una carrera mucho más tranquila y, aunque no llega a los niveles de concentración de público que tiene el Tour, el crecimiento de espectadores en las cunetas, por lo menos en los denominados puntos calientes de las etapas, ha sido notable estos últimos años. La ronda española, además, corre ahora con los níveles máximos de alerta terrorista, sobre todo a raíz del atentado de Barcelona. Los grupos rurales de la Guardia Civil son los encargados de la seguridad de la carrera en las cunetas, mientras que la Policía Nacional es la que cuida de las llegadas y salidas. Lógicamente por el paso de la Vuelta por Catalunya fueron los mossos quienes se responsabilizaron de la vigilancia, al igual que la policía andorrana en el Principado y gendarmería y policía nacional, al igual que en el Tour, durante las dos etapas iniciales por Francia.

Este año la consigna es clara. Que ningún espectador toque a los ciclistas ni siquiera que se acerque a unos pocos centímetros de los corredores. Pero las imágenes están descubriendo empujones quizá con excesivo ímpetu que la Guardia Civil debería mesurar, al menos por su imagen y porque no es necesario, ya que no se han producido acciones de violencia por parte de los espectadores. Solo los clásicos aficionados a los que les gusta dar el número acudiendo disfrazados a las etapas.

El espectador, sin embargo, debería saber que no se debe correr nunca a pie al lado del ciclista ni tampoco tocarlo. El empujón que recibió el jueves un seguidor a la estela de Alberto Contador fue demasiado violento y provocó la caída de una moto de asistencia. El agente, según ha podido saber este periodista, ha sido advertido por su excesivo celo. Pero entre unos y otros se deberían cuidar estos detalles y evitar este tipo de incidentes.

El jueves también hubo otro hecho violento, aunque aislado, cuando un aficionado salió al asalto del ciclista ruso del Katusha Maxim Belkov y lo arrojó al suelo. En este caso se ha tratado de una persona con problemas psíquicos que fue a la Vuelta con su padre. Algunos descalificativos que ha recibido el muchacho, siendo injustificable su acción, tampoco han sido normales en lo que podríamos denominar como una una sociedad normal.

El ciclismo siempre se había distinguido como un deporte en el que primaba el respeto hacia el corredor, más allá de nacionalidades, de banderas, idiomas y equipos. Sería bueno que esta costumbre no se perdiera.