Cuentos del Angliru

Ullrich Olano

El Angliru es desde 1999 el puerto referencia no solo de Asturias, sino de la Vuelta y junto al Mortirolo italiano, enclave del Giro, está considerado como una de las cumbres más infernales por las que puede ascender un corredor profesional. Hace 18 años, mañana cumple por lo tanto la mayoría de edad, se subió por primera vez. La inclusión en el recorrido de la ronda española supuso una auténtica revolución y provocó que durante semanas, incluso meses, solamente se hablase de esta montaña a la que inicialmente se le denominó La Gamonal. Una persona invidente, a través de la ONCE, le habló a Enrique Franco, por aquel entonces propietario de la Vuelta, de esta cima asturiana que asustó a los corredores, que los obligó a visitarla, a subirla, a retorcerse en las zonas más complicadas, sobre todo en la denominada Cueña Les Cabres. Nada menos que el inolvidable José María ‘Chava’ Jiménez fue el primer ciclista que triunfó en lo más alto del Angliru.

Una mañana de abril, desde Barcelona, Pedro Delgado recibió una llamada. “¿Te vienes al Angliru?”. Y la respuesta del ganador del Tour y doble triunfador en la Vuelta no sé hizo esperar. “¿Por qué no?”, dijo Perico y enseguida comenzó a estudiar qué desarrollo llevar y ser uno de los primeros en determinar que lo ideal para afrontar el Angliru era montar un triple plato (grande, mediano y pequeño) en la bici. En 1999, al contrario de ahora, eran mucho más agresivos los platos de la bici. Los profesionales, y la mayoría de bicis de cierta gama que se vendían en las tiendas, llevaban un plato pequeño de 39 dientes que resultaba excesivo para moverlo en una subida tan salvaje como el Angliru. Ahora, con la comercialización de los llamados platos compact, todo ha cambiado y el pedaleo de profesionales y cicloturistas se ha agilizado en cualquier montaña.

Delgado determinó que él subiría al Angliru con un plato del 30 y un piñón del 25 y a la vez propuso el reto a su amigo, excompañero de equipo y exprofesional José Luis Laguía, hoy director deportivo en el conjunto del Movistar. Laguía, a su vez, ideó una zona de entrenamiento cercana a Barcelona, un pequeño laboratorio de pruebas para preparar las piernas de cara al Angliru. El entrenamiento se definió en el Rat Penat, lo que también sirvió a la pequeña cima del Garraf barcelonés para que años más tarde también fuera incluida en el trazado de la Vuelta. Laguía decidió ascender al Angliru con un piñón del 27 y a la vez recomendó al autor de este blog que llevara uno más grande, del 28.

Delgado le comentó la iniciativa, que se llevó a cabo a finales de abril de 1999, a Pedro González, la voz del ciclismo en TVE tantos años, hasta su muerte, ocurrida en la madrugada del 1 de enero del 2000. Y González se llevó las cámaras televisivas hasta el Angliru, en lo que de hecho fue también el primer ‘Pericopuerto’ de Delgado. El día de la experiencia fue gris, frío y amenazante en lluvia, una típica jornada asturiana. Y Delgado, como siempre, ideó una maldad, terrible, para ‘calentar’ un poco los músculos antes de comenzar la subida al Angliru. “¿Por qué no subimos primero el Cordal?”. Y el Cordal fue algo así como el aperitivo goloso antes de la cena de gala que llena el estómago y quita el hambre para degustar los platos principales sentado en una mesa.

De la subida al Angliru en aquel mes de abril de 1999 también se recuerda que fue presenciada por José Enrique Cima, periodista asturiano y antiguo corredor profesional. No hay muchos más recuerdos porque cualquier idea se esfumó de la cabeza en la última parte de la subida al Cordal. Solo se viene a la cabeza la Cueña de Cabres como una zona en la que patinó la rueda delantera y donde costó más que un día sin pan volver a arrancar y subirse a una bici a la que siempre se le torcía el manillar. Y, sobre todo, llegar arriba cuando Delgado ya hacía rato, mucho, que había terminado sus declaraciones para TVE… casi con el control cerrado.

El Angliru retorna mañana con el anuncio de lluvia, la última gran pedalada de la Vuelta 2017 y el último lugar en el que Chris Froome se deberá defender de los ataques de sus contrincante… la cima que espera también, como no, la ofensiva final de Alberto Contador.