Cuando las ciclistas son protagonistas

Lorena

Lorena Llamas es de Igualada y entrena por las carreteras de la comarca barcelonesa de la Anoia con los mismos colores y la misma bici que Alejandro Valverde emplea para pedalear por Murcia. A ella tampoco es que la respeten mucho estos automovilistas un poco irrespetuosos con los ciclistas, que los hay por todas partes, por desgracia. Pero este domingo, en una montaña de Montjuïc, con el cielo más gris que de costumbre, se ha sentido protagonista ciclista, en la primera edición de la Revolta, la prueba femenina de la Volta, en la que ha terminado en segunda posición por detrás de la estadounidense Lauren Stephens. Ellas dos partían como principales favoritas para la victoria final.

Mucho, mucho, todavía hay que avanzar en el ciclismo femenino, sobre todo para que las mujeres corran en igualdad de condiciones. Y un hecho importante que no se conoce se estipula precisamente en los premios. Más de una chica lanzó el grito al cielo cuando se enteró que la prima que se daba a la ganadora era de 30 euros (mejor no poner lo que gana el vencedor de la Volta). Las quejas, según explican las propias protagonistas, sirvieron para que se aumentara el premio hasta los 100 euros, por lo que no es ninguna imprecisión asegurar que han corrido por Montjuic más por la ilusión que por la rentabilidad económica.

Han salido poco después de que partieran los protagonistas masculinos de la Volta y han partido hacia el circuito de Montjuïc, 50 minutos de carrera y una última vuelta superado este tiempo. Y lo han hecho mientras el público comenzaba a acercarse a la montaña barcelonesa para vivir en directo la llegada del pelotón masculino y la decisión definitiva de la ronda catalana.

Lorena llegó el sábado por la tarde al hotel del conjunto Movistar en Sant Just Desvern, a las puertas de Barcelona. Cenó como una más del equipo. “Me sentí como la octava integrante del equipo Movistar y de buen gusto habría tomado con ellos la salida en la última etapa de la Volta”. Allí estuvo ella compartiendo mesa con Valverde, con Quintana, con Soler, con Erviti... con los siete ciclistas que han participado en la ronda catalana. Llegó incluso a Montjuïc en el autocar del conjunto masculino. “Hasta me prepararon el avituallamiento aunque les dije a los masajistas que en poco menos de una hora de carrera no iba a comer nada”. Los mecánicos también le pusieron a punto la bici… y con el resto de participantes luchó por la victoria en la primera edición, a la espera que no sea la última, de la Revolta.

La Volta ha pretendido imitar a Tour y Vuelta, carreras que estos úlitmos años celebran una prueba femenina, en esta ocasión con las mejores féminas del mundo, en los Campos Elíseos y en el Paseo de la Castellana. La Volta se llevó a las mujeres hasta Montjuïc y Lorena fue una más. Y si la carrera hubiese acabado en lo alto del castillo posiblemente habría podido exhibir sus dotes de escaladora. Otra vez será. Ahora, al igual que a Valverde y Landa, le aguardan las clásicas de las Ardenas; Amstel Gold Race, Flecha Valona y Lieja-Bastoña-Lieja. Pero ese será un nuevo capítulo de ciclismo femenino cargado de ilusión.

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