¿Cómo se hace el recorrido de la Vuelta?

Escartín y Giner, la Vuelta

Nada mejor que sean Paco Giner y Fernando Escartín quienes cuenten cómo se hace el recorrido de una carrera de tres semanas como es el caso de la Vuelta. “No hay grandes diferencias a cómo diseñan el Tour. He estado viendo su planificación algunas veces y trabajan igual que nosotros”. Giner lleva una década y media como director técnico de la ronda española. Sustituyó a toda una referencia en este apartado como era Albert Gadea, sin duda un histórico del ciclismo. Paco, de Valencia, fue durante muchos años el director ayudante de Txomin Perurena. Precisamente bajo la dirección de ambos, hace 30 años, Pedro Delgado ganó su primera Vuelta. Luego dirigió al conjunto del Artiach, donde estuvieron entre otros Eduardo Chozas y Joselu Laguía, en sus últimos años como profesionales.

Interrumpen la conversación los ayudantes de Giner y Escartín. Hay un tramo peligroso en la etapa de este miércoles, entre Rota y Alcalá de Guadaíra. Giner da las últimas instrucciones con los papeles marcados, que lleva en la mano. “Ojo, del kilómetro 106 al 109 de la etapa, la carretera va por la parte derecha. Hay que señalizar con conos”. La Vuelta a España 2015 se empezó a preparar hace muchos meses, justo cuando la edición 2014 cruzó la última línea de llegada en la plaza del Obradoiro de Santiago. “De hecho –añade Giner– ya estamos trabajando para la próxima edición de la carrera. Ya hay tres o cuatro etapas totalmente cerradas”. Como es lógico todavía no es época de descubrir los secretos de la Vuelta 2016, que comenzará –eso sí ha trascendido– en Galicia.

Todo comienza en el despacho. Giner y Escartín se sientan con los ordenadores y las tabletas abiertas y todas las aplicaciones de mapas  frente a ellos. A Escartín no hace falta presentarlo. Su gran año fue 1999. Tercero en París. “El dolor de cabeza que nos ha dado la salida de Calatayud, puesto que hemos hecho casi lo imposible para no cortar la autovía Zaragoza-Madrid”. Ante los ordenadores realizan el primer recorrido, lo que no sería más que un simulacro. “Luego, enseguida, se hace la etapa diseñada en el despacho con el coche para ajustar el kilometraje y comprobar que los tramos escogidos, normalmente lejos de autovías y carreteras nacionales, para evitar los caos por embotellamiento, son transitables y seguros en bici. En el supuesto de que veamos deficiencias en la ruta hablamos con el Ministerio de Fomento o con los gobiernos autónomos. Si no es posible reparar la calzada, entonces no hay más remedio que buscar una vía alternativa”.

Supone que cada etapa, por lo menos, ha sido recorrida entre tres y cuatro veces en coche; siempre que no haya sido necesario efectuar cambios. “Al final del año, entre estructurar el recorrido, visitar y hablar con responsables de tráfico o reuniones relacionadas con el trazado de la Vuelta, realizo con mi coche unos 50.000 kilómetros”, explica Giner. “En ocasiones –puntualiza Escartín– no hay más remedio, como ya nos ha pasado este año, aquí, en Andalucía, que circular algún kilómetro por autovía. Sucede que en buena parte de España las autovías se hicieron por el mismo trazado de las viejas carreteras y no hay otra vía”. “O bien –concreta Giner– lo que nos pasó el martes, camino de Vejer. Teníamos previsto ir por la calzada de servicio pero estaba impracticable”.

Y a todo esto, Javier Guillén, el director de la Vuelta, busca innovar, lugares inéditos donde nunca jamás había pasado una prueba deportiva. Giner y Escartín visitan el lugar y si las posibilidades son viables dan el visto bueno. “Es nuestra marca. Tratar siempre de encontrar un atractivo en los kilómetros finales para que las etapas tengan emoción y sean del agrado del telespectador; pero tampoco nos olvidamos siempre de los velocistass”. Por eso, a pesar de las cuestas explosivas patentadas por la Vuelta y que ya el Tour ha empezado a copiar, de vez en cuando, pero muy de vez en cuando, hay alguna etapa para velocistas.

“Recibo centenares de propuestas. Son de amantes del ciclismo que me hablan de una cuesta que hay en su pueblo. Alguna vez, si coincide con alguna visita de la Vuelta por las proximidades, voy a ver alguna, pero muchas veces es totalmente inviable poder aproximar la Vuelta hasta el lugar”, descubre Giner.

Un equipo especializado en albañilería pasa por el recorrido el mismo día de la etapa. Por si descubren una grieta de última hora que requiere un arreglo de última hora: un poco de cemento, que sirva para que ninguna rueda quede destrozada, con el consiguiente peligro de caída. “A veces nos critican porque siempre hay alguien que cree que se puede mejorar. Pero no es tan fácil porque tampoco hay tantas carreteras, muchas veces para llegar a un pueblo o una llegada en concreto”, cuenta Escartín. Ya falta poco. Por los altavoces de Rota empiezan a avisar a los corredores. Ya tienen que acercarse al arco de salida. La etapa diseñada por Giner y Escartín está a punto de comenzar.