Bendito problema para el Movistar

Landa

Mikel Landa prefiere no hablar de su futuro en este Tour que termina el domingo. Eusebio Unzué poco más dice y Alejandro Valverde, el día antes de que saliera la carrera en Düsseldorf y se cayera en las calles alemanas, aceptó sin ningún tipo de problema la llegada del corredor vasco al Movistar. Vino a decir aquello de que cuantos más seamos más reiremos. Bendito sea, por lo tanto, el problema que se le plantea el año que viene al conjunto de Telefónica si finalmente el ciclista alavés acepta la oferta del equipo español.

La llegada de Landa al Movistar certificaría la costumbre de este equipo creado hace más de tres décadas por José Miguel Echávarri y que siempre ha tenido al mejor ciclista español en sus filas, si se exceptúa a Alberto Contador quien, de hecho, estuvo negociando y, solo porque el Saxo Bank de Bjarne Riis se adelantó, no firmó por el Movistar a principios de esta década.

El Tour avanza hacia la Provenza donde el constante sonido de las cigarras que identifica a esta preciosa región de Francia cuando llega el verano acompaña al pelotón. Landa lo hace vestido de blanco, el color escogido este año por el Sky para disputar el Tour. Nairo Quintana lo hace en una posición más clandestina a la habitual en él los últimos años y Valverde sigue la recuperación en Murcia viendo a sus compañeros de pelotón por televisión.

Landa no quiso confirmar el lunes pasado en Le Puy en Velay, en la segunda jornada de descanso, cuál sería el destino para el 2018. El Movistar es el equipo que más le gusta y solo el interés de última hora de uno de los dos nuevos equipos bajo administración árabe (Bahréin y Emiratos Árabes Unidos) le ha ocasionado alguna duda. Los ‘petrodólares’, sin embargo, le obligarían a emigrar al extranjero por cuestiones fiscales y a él no le gusta. No le agradan los problemas y, además, las ventajas de la administración vasca le permiten tributar en Euskadi sin demasiados dolores de cabeza.

Por lo tanto, Unzué va a tener el año que viene el bendito problema de tener que distribuir a sus líderes por las diferentes carreras del calendario. Al inicio no hay problema porque Valverde querrá correr desde el primer día de enero una vez recuperado de su lesión, mientras que a Landa le gusta retrasar su estreno con dorsal y Quintana tampoco tiene prisa para dejar Colombia e instalarse en Mónaco. Inicialmente el plan del Movistar era que Landa fuera el jefe de filas en el Giro, la carrera de la que está enamorado el ciclista vasco y que hasta parece que le hace más ilusión que el Tour. Sin embargo, su actuación en la ronda francesa, donde se ha visto que es un candidato a la victoria, puede precipitar cambios. Y aquí sería donde encontraríamos a un Movistar yendo al Tour con dos jefes de fila, trabajando para ambos en las etapas iniciales y que fuera después la carretera la que seleccionase al líder del equipo, con un Valverde que observara a los toros desde la barrera.

Bendito problema tener que seleccionar a los líderes y distribuirlos por carreras teniendo en cuenta, además, que Marc Soler puede llamar también con fuerza a la puerta si debuta con buen pie en la Vuelta y se adapta perfectamente a la disciplina de tres semanas de competición. Seguro que más de un técnico afirma que ya querría tener él un problema parecido en su equipo. Y mientras tanto las cigarras de Provenza siguen con su concierto instrumental a la sombra de los árboles.

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