Azafatas (y azafato) sin besos en la Vuelta

 

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Cecilia, Ángela y Lucas son sus nombres. Cecilia es de San Lorenzo del Escorial, Ángela de Santander, pero ya hace un tiempo que vive en Miami, y Lucas está asentado en Madrid aunque sus padres son de Rosario, la ciudad argentina que Messi ha internacionalizado. Ellos tres son los que suben este año al podio de la Vuelta; es un podio sin besos, en el que el protocolo y la formalidad reinan para convertir la visita al cajón de la ronda española en un encuentro de palacio.

La Vuelta, al contrario que el Giro y el Tour, carreras en las que sigue la tradición; es decir las flores y el beso de las chicas a los campeones del día, apuesta por un nuevo estilo en el que ni las dos chicas ni el chico que participan en la entrega de premios tocan a los corredores. Tal como se estrenó el año pasado, Óscar Pereiro, ganador del Tour del 2006, quien ostenta el cargo de embajador de la Vuelta, es quien ayuda al ciclista de turno a colocarse el ‘maillot’ conmemorativo y son los patrocinadores quienes entregan las copas a los corredores.

Ellos no solo viven del podio puesto que la jornada laboral empieza de buena mañana al colaborar en los sorteos que cada día se efectúan en el recinto privado que monta la Vuelta en las salidas, el denominado ‘punto de encuentro’. Luego, ya por la tarde, los tres cambian la indumentaria para vestirse con los uniformes requeridos por la organización, ya que son la imagen de la prueba en el reparto de los premios del día.

Ángela ha llegado desde Miami. Allí perfecciona su estilo de pintora de ‘arte pop’ mientras explota su faceta como actriz. Y para demostrarlo cambia el acento propio de Santander por un castellano más nuetro. “Así hablo yo en las telenovelas” y parece, por la entonación, que haya llegado a la salida de Granada (quinta etapa de la Vuelta) procedente del último vuelo desde cualquier aeropuerto de México.

Cecilia, a su lado, cuenta que gracias a las diversas colaboraciones que efectúa como azafata se paga sus gastos y sobre todo sus estudios universitarios, ya que, recién licenciada en psicología, ahora está preparando un master de psicología clínica. Y Lucas, como su compañera Ángela, también está intentado buscar un sitio en el mundo de la interpretación gracias a pequeños papeles en series, películas y obras teatrales.

“Si el beso en el podio se da con respeto a mí no me importaría”, explica Cecilia. Y ambas reconocen la polémica que se ha generado en el mundo del deporte, sobre todo en especialidades ciclistas y de motor, por la presencia de las azafatas en la carrera.

Ahora, terminada la conversación, ya es el instante de buscar el coche en el aparcamiento de la organización y dirigirse a la llegada, a la espera de los corredores, que vienen rápido, aunque solo unos pocos héroes ciclistan tendrán el honor de posar al lado de las azafatas y el azafato de la Vuelta. Y así cada día hasta Madrid.