¿Qué come un ciclista que corre el Tour?

cocinero

Hambre, lo que se dice hambre, la verdad, no es un trauma por el que pase un ciclista que está competiendo en este Tour. Otra cosa es que fallen las fuerzas o que se cometa el error de no comer o beber en carrera cuando toca, lo que es sinónimo de ‘pájara’. Es cuando aparecen una especie de estrellitas en la imagen que se refleja en los ojos como si al corredor, tal como acostumbra a decir Pedro Delgado, le hubiese golpeado el tío del mazo.

De la comida ya no se encargan los masajistas que antaño supervisaban con los responsables de los hoteles. Todos los equipos llevan lo que podríamos denominar como su propio servicio de cátering. Y al frente del mismo siempre está un cocinero. En el caso del conjunto Movistar se llama Lorenzo, ‘Loren’, Pajares, de Cádiz, lo que no puede negar por su precioso acento gaditano. Lleva cuatro Tours alimentando a los ciclistas, operación gastronómica que repite en el Giro y en el Tour.

Lleva su propio camión, convertido en cocina, donde trabaja, donde corta con habilidad y arte los trocitos de piña que servirán de postre a los ocho corredores del Movistar en lo que es la excepción de una comida en paz, tranquilidad y sin tener que mover los pedales, lo que solo ocurre en las dos jornadas de descanso, como la de este lunes en Nîmes, y en los dos días previos al inicio del Tour. No es una excepción por supuesto. Hay equipos que añaden al de la cocina un segundo camión, que sirve como comedor de los corredores.

Pero, sin duda, se está mucho mejor alrededor de una mesa redonda en un salón reservado del hotel, donde se disminuye la intensidad del aire acondicionado, el gran enemigo de los ciclistas. Pero, ¿qué come un corredor en competición? Sirva, por ejemplo, así lo va repasando Loren, la intendencia del Movistar para este Tour para el bloque de ocho corredores: 24 kilos de pasta, 36 de arroz, 48 kilos entre carne de vacuno, pollo y pescado, 60 de cereales -incluyendo la quinoa- y hasta 190 de fruta, aunque en este caso Loren precisa que es donde más cantidad se pierde al pelar naranjas, melocotones y sobre todo piñas, melones y sandías.

Si estas candidades se las atribuímos a un solo corredor enseguida veremos que un ciclista como Valverde o Landa, lo que no es distinto -siempre según gustos- a lo que puedan comer Soler o Amador, por citar a otros dos integrantes del conjunto español, tomará a lo largo de la ronda francesa 3 kilos de pasta, 4,5 de arroz, 7,5 de cereales, 6 de proteínas y hasta 23 kilos de fruta. “No acostumbran a beber vino, a no ser que se tomen una copita, no más, cuando hay alguna celebración. Normalmente beben agua con y sin gas”, añade Loren.

El ciclista desayuna y cena en el hotel, toma siempre en carrera una bolsa de avituallamiento con bebida y algunos pastelillos fáciles de ingerir de cuya preparación sí se encargan los masajistas y en el autobús al finalizar la etapa merienda a base de cereales y muchas veces arroz con leche, que está fresquito y entra de fábula después del esfuerzo de la prueba.

Loren habla mientras va preparando la comida del equipo y solo se interrumpe cuando llega Valverde y le pide que le corte un trozo de pan para llevárselo a cuestas durante el entrenamiento de la jornada de descanso. “Bala, ¿quiéres que te lo tueste?”, le pregunta al campeón del mundo. “No hace falta”, responde Valverde. Es la señal para despedirse de Loren y dejarlo para que se ocupe de sus labores culinarias, que en el día de descanso también necesita un poco de reposo.

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