Arde Nîmes, arde el Tour

calor

Una vez, hace unos años, quien escribe este blog, quiso probar sobre su cuerpo la sensación de rodar en bici, a ls 3 de la tarde, con el termómetro rozando los 40 grados, tal como está sucediendo en esta 16ª etapa del Tour 2019, que ha salido y llegará a Nîmes. Y la verdad no fue, precisamente, un paseo agradable en bicicleta, sino más bien lo contrario. El ‘maillot’ se angancha al cuerpo, el ‘coulotte’ arde mientras contacta con el sillín y, lo peor, lo peor de lo peor, es que por muy fresca que esté el agua que se deposita en el botellín a los 15 minutos se convierte en un caldo que haría las delicias para una fría noche invernal en las montañas mientras afuera cae la nieva.

Coger la bici en estas condiciones es un calvario y estoy seguro que ningún preparador físico, y menos un médico, recomendaría a alguien circular en estas circunstancias. A los corredores, por muy bien que aguanten el calor, ni en la peor de las locuras se les ocurriría salir a entrenar con el sol amenazante con todas sus energías en las horas programadas para esta etapa, desde las 13 hasta después de las 17 horas. Si hay que entrenar, pues se madruga un poco para llegar a casa a las 12 de la mañana antes de que el calor apriete de verdad.

En el Tour se buscan inventos, tales como colocarse una media femenina en la espalda llena de hielo, con el extremo contrario a donde se introduce el pie bien anudado. El corredor se coloca la media sobre su espalda y el hielo, poco a poco, se va fundiendo y va dando una sensación de frescor, al menos durante los primeros minutos de rodaje.

Si el lunes, en la jornada de descanso, alguien se pasó por un centro comercial de Nîmes y vio a auxiliares de los equipos comprando medias en comercios de lencería que no pensasen que era para ninguna fantasía sexual aprovechando el día de reposo. Sino para tener provisiones durante la etapa con las que refrescar a los ciclistas.

Cualquier invento funciona, al menos para combatir el calor terrible en una etapa donde el termómetro no baja de los 36 grados para alcanzar, por el tormento del asfalto, temperaturas por encima de los 40. Y así durante 177 kilómetros.

Pero no termina aquí el caluroso calvario. Se anuncian temperaturas espantosas, de jueves a sábado, en los Alpes que pueden complicar todavía más la ya difícil ascensión por la colección de puertos programados en la cordillera.

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