Al calor de Colombia

Colombia

Entre el ensordecedor ruido que cada tarde se produce en la meta del Tour siempre resaltan unas voces, unos gritos, especiales, acento colombiano, donde se nombran pedalistas en vez de ciclistas y donde siempre se busca la imagen de algún ‘escarabajo’, nombre cada vez más en desuso, que quiere destacar, en un ciclismo contemporáneo que cada vez mira más hacia el país Sudamericano. Hasta tres ciclistas, perdón pedalistas, de Colombia figuran entre los que pueden aspirar a pelear por la victoria final en París, el más joven Egan Bernal frente a los dos veteranos con experiencia de haber subido al podio de los Campos Elíseos, Nairo Quintana y Rigo Urán.

El Tour llega a Colombia de buena mañana, o mejor dicho a media mañana, porque como en otros países de la zona la gente se despierta muy temprano, sobre las 6 de la mañana y se acuesta cuando todavía el día no ha cambiado de fecha con la medianoche. El Tour, sin embargo, despierta a los dormidos, porque Radio Caracol y RCN, las dos emisoras por excelencia del país, se cuidan siempre de tener animada la carrera, aunque no pase nada, aunque todos vayan uno detrás de otro, con sereno pedaleo, a la caza de la fuga, controlada en la distancia. Colombia vive con el Tour y con las imágenes que se van produciendo a muchos y muchos kilómetros, en un continente diferente.

Pero todos saben que ahora son una potencia en este deporte. Por eso los medios colombianos también se mueven por las entrañas de la ronda francesa, periódicos, televisiones, aparte de las dos emisoras que retransmiten cada día la carrera, los gritos que resaltan en la meta, bajo la carpa con televisores donde periodistas y auxiliares esperan a los corredores, para vivir con la mayor de la intensidad los últimos kilómetros de la etapa a apenas 50 metros de la línea de llegada, adonde aparecen los ciclistas impulsados y protegidos por una cadena humana de policías, no sea que algún espectador le de por poner la mano o el cuerpo donde no toca.

Hubo un tiempo pretérito en el que Bernard Hinult, temeroso del genio colombiano en las cumbres, de Lucho Herrera y Fabio Parra, ordenaba a los suyos que intensificaran el ritmo en el llano para ahogarlos, para que llegaran cansados a las cimas y no tuvieran fuerzas para organizar un lío de imprevisibles consecuencias para el campeón bretón.

Ahora todo ha cambiado, bajan con los mejores, suben los primeros, se sitúan perfectamente en el llano y hasta tienen velocistas para disputar las llegadas y también se comportan perfectamente en las contrarrelojes siguiendo el ejemplo de Santiago Botero, el mismo que se conjuró por allá 2001 en subir al Tourmalet con plato. “Me da pereza cambiar”, les decía a sus rivales cuando estos observaban a un ciclista subir a la gran cima pirenaica con un desarrollo habitual de los terrenos llanos.

Por eso, cada día vibran en la retransmisión, que nadie se pierda el Tour en Colombia, porque ellos son protagonistas, destacados, peligrosos y hasta dinamita pura.

Temas