14 de julio en el Tour

Saint Etienne

Si se desea programar el año que viene unas vacaciones a Francia, lo cual este periodista recomienda porque es un fantástico país, conviene evitar que el viaje coincida con el puente del 14 de julio. En las fechas anteriores y posteriores a la Fiesta Nacional Francesa, el día de la libertad, la igualdad y la fraternidad, es cuando mayor volumen de coches hay por todas las autopistas. Los embudos, colapsos, el típico ‘bouchon’ francés, son una constante. Y no digamos cuando se llega a los peajes. Resulta más recomendable tomárselo con calma que ponerse nervioso.

Este año es el de los sarcófagos. Me explicaré. Se ha puesto absolutamente de moda en Francia viajar de vacaciones con los cofres portaequipajes colocados en el techo del coche. Parece que todos se hayan puesto de acuerdo. Si empiezas a contar sarcófagos, como me he permitido bautizarlos, pierdes la cuenta en ambos sentidos de la autopista, pero, sobre todo, en los viajes que van de norte a sur, es decir, el de los parisinos que abandonan la gran capital y buscan la frescura de las playas mediterráneas.

Es este también el año de los radares destrozados. Francia sobresale por la cantidad de controles que tiene en la carretera. Y las multas llegan a casa, lo digo por experiencia y porque no vale la pena arriesgarse y sobrepasar los límites de 130 por hora en la autopista, un poco más elevado que en España, y los 90 en las carreteras nacionales o secundarias, pudiendo ir a 110 por las autovías. Sin embargo, las protestas de los chalecos amarillos que se produjeron el pasado invierno dejaron inactivos buena parte de la red de radares del país, excepto en autopistas, y todavía no los han podido reparar todos. Pero, el sabotaje no puede ser, ni mucho menos, sinónimo de circular como a uno le dé la gana. En una amplia mayoría los conductores franceses acostumbran a ser muy respetuosos, sobre todo con los ciclistas -no olvidemos que este es un un blog ciclista- aunque como en todas partes siempre hay algún loco suelto. Por eso, siempre recomendaré mantener un comportamiento cívico a la hora de colocarse al volante.

Si se va de vacaciones a Francia también debe tenerse en cuenta otro dato. El carburante es muy caro en las autopistas, tanto el litro de diésel como el de gasolina están por encima del euro y medio. Sin embargo, se recomienda repostar en las numerosas gasolineras de los grandes supermercados que hay a la entrada de todas las ciudades. El ahorro puede suponer hasta 30 céntimos por litro e igualar o hasta rebajar el precio que hay en España.

Y si ya se ha parado en una de estas gasolineras, una visita al supermercado siempre puede resultar interesantes para adquirir comida o bebida francesas con precios absolutamente competitivos y en algunos productos, incluso, más barato que al sur de los Pirineos. Francia también reúne a las afueras de las grandes ciudades su red de hoteles de carretera donde se puede dormir normalmente por menos de 50 euros la noche, siempre y cuando la visita no coincida con el Tour porque entonces pueden hasta doblar los precios.

Espero que estos consejos sirvan tanto para organizar un viaje en coche por Francia como, sobre todo, por si alguien decide acercarse la semana que viene a las etapas de los Pirineos. Y ojo en este último caso porque la Gendarmería acostumbra a cerrar el acceso a los puertos con mucha antelación. No se descarta, por ejemplo, que se bloquee el Tourmalet la tarde anterior al paso de los ciclistas.

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